
Helena Lee, cocinera coreana con años de experiencia, acaba de abrir un pequeño y sabroso lugar en un impensado barrio de esta comuna.
Fotografías © Darío Córdova
Hace sólo 15 años toda la cocina oriental más allá de la china era considerada exótica; había un par de representantes japoneses, un lugar vietnamita dentro de uno de los hoteles más caros de la capital y un puñado de iniciativas más fieles, sobre todo enfocadas a la colonia presente en Chile.
Ahora la diversidad pareciera ser la bandera, con los sabores del oriente presentes en cada barrio, desde algunos sushi adaptados al paladar nacional hasta propuestas más auténticas.
Este es el caso de Kot Kiosko, un pequeño lugar de cocina coreana que acaba de abrir sus puertas en la plaza Guillermo Franke – en la esquina de las calles Sucre y Miguel Claro -, a cuadras de otros espacios interesantes como el Verde Sazón y Cote Amaye. Detrás de este está Helena Lee, cocinera que durante décadas llevó junto a su madre el Banchan Nara, uno de los primeros y más tradicionales locales de este tipo de cocina.
Acá manda la cocina tradicional coreana, con un puñado de platos a precios más que convenientes. Su sazón es tan noble que, sin importar si es tu primera vez probando esta gastronomía, el sabor casero se siente desde el primer bocado.

Partimos probando el Mandu Frito, empanaditas rellenas de vegetales y fideos de camote, crocantes por fuera y con una suave textura vegetal por dentro. Un entremés sabroso y de sabores controlados.
Seguimos con uno de los platos emblemáticos de este país, el Bibimbap: arroz, verduras salteadas y crudas, carne de vacuno y huevo. Una combinación que toma sabor al mezclar todos los ingredientes y aderezarlos con una especiada salsa.
El siguiente plato fue el Jeyuk Bokkeum, láminas de cerdo adobadas con especias picantes salteadas con verduras al dente y servidas con arroz. Aquí la suave carne se mezcla con unos vegetales crocantes, mientras que el arroz sirve para apaciguar el picor en el paladar.

Menos intenso es el Bulgogi, carne posta rosada de vacuno salteada con verduras y servida con una delicada salsa agridulce. Un plato de notas más cálidas y que funciona perfecto para estos días fríos.
Terminamos con la Kimchi Bokkeum Bap, una intensa sopa de kimchi (verduras fermentadas con salsa de pescado, uno de los emblemas de la cocina coreana) donde del picor se mezcla con una particular acidez que a más de alguno puede llegar a desconcertar. Un plato potente, que de seguro no dejará a nadie indiferente; o se ama o se odia.
Como gran parte de los restaurantes nuevos, este espacio aún no cuenta con patente de alcoholes, una lástima, porque una cerveza lager o un blanco fresco como un Semillón seco o un Rosado seco podrían ser complemento ideal para esta pequeña carta.

Lo que sí se puede encontrar es té de raíz y algunos jugos coreanos en bolsa, más dulces que los nacionales y que requiere algo de dilución.
Está entretenido lo que está pasando alrededor de esta tradicional plaza, donde Bot Kiosko viene a aportar una nota diferente y sabrosa con una de las cocinas más icónicas de oriente.
No sería raro que en los próximos meses este espacio se convierta en el secreto preferido de los foodies de Ñuñoa y sus alrededores.
KOT KIOSKO
Av. Sucre 1457, Ñuñoa
@kotkiosko
