Experiencias

Verde Sazón: diez años de una cocina creativa que no se detiene

El ícono de la cocina vegetariana y vegana cumple su primera década de vida y lo celebra con un menú degustación donde recorre su historia a través de los platos que han marcado cada una de sus etapas.

Fotografías © Darío Córdova

Un restaurante que tenga un año de vida aún puede considerarse un debutante; a los cinco años ya está afianzado, y a los diez, ya podríamos estar hablando de un clásico.

Eso es lo que ocurre este 2026 con Verde Sazón, un restaurante que a estas alturas se ha convertido en un referente indiscutido de la cocina vegetal en la capital. Sus inicios, sin embargo, fueron mucho más humildes: partió como un food truck y, al poco andar, se instaló en una primera casa —un espacio algo precario en el Barrio Italia— que, tras una remodelación, logró afianzar su personalidad.

Interior de Verde Sazón

Ahora, el segundo lustro de vida lo encuentra en un espacio mucho más amplio – al cual se mudó en 2022 -y que se siente como definitivo en la calle Miguel Claro, donde una clientela fiel viene en buscar lo que probablemente sean los sabores más creativos de plantas y vegetales de la capital.

Para celebrar su primera década, el equipo de Verde Sazón, comandado por su dueño y chef principal, Roberto Luque, decidió crear un menú degustación vegano de ocho pasos que recorre los grandes hitos gastronómicos de su historia, todo maridado con vinos, cervezas, cócteles y mocktails.

Palta Asada

El primer paso fue uno de los grandes éxitos de este lugar: la Palta Asada, fruta pasada por la plancha y rellena con un timbal de quinoa, tomate en concassé, pepino, queso vegano, lactonesa vegana, pesto de cilantro  y brotes de alfalfa. Un tremendo plato lleno de sabores y texturas, que tiene su sitial de honor bien ganado.

Seguimos con el ‘Latino del Medio Oriente’: una tortilla de maíz rellena de coleslaw, croquetas de falafel, tabule de tomate y pepino, hummus de betarraga, cebolla al escabeche, salsa de yogur y pesto de cilantro. Todo esto coronado por una pequeña croqueta de falafel, logrando una mezcla cuyo resultado es una verdadera sinfonía en el paladar.

Latino del Medio Oriente

La siguiente parada nos llevó nuevamente al Oriente con ‘Primera Casa’: una croqueta de arroz frito rellena de pesto vegano y plátano verde, coronada por una lámina de pepino encurtido y kimchi de la casa. El bocado finaliza con una lámina de pomelo montada sobre una crema de coco y wasabi, una creativa mezcla que solo pecó en el tamaño XL de la croqueta.

La inspiración japonesa es fuerte en este lugar, como se muestra en la ‘Diosa Trufera’, gyoza frita rellena de shitake, tartufo, nueces tostadas, tofu y cebollín montada sobre una perfecta hoja de bok choy que ayuda a comerla como una especie de Nem. Un inspirado sabor que solo bajó un peldaño debido a que el relleno de esta pequeña empanadilla le faltó un poco de humectación.

Diosa Trufera

El penúltimo paso salado fue todo un éxito; el Curry de Vegetales es uno de esos platos que te cautivan desde el primer sorbo. Ese maravilloso y especiado caldo a base de leche de coco —donde un mix de vegetales salteados juega con la textura de un arroz salvaje— se complementa con notables trozos de piña asada que le aportan un gran contrapunto dulce.

Los fondos concluyeron con su propia versión del Ramen, un caldo de vegetales y hongos de larga cocción, con suaves pinceladas dulces. Este baña una combinación de hongos shiitake cocinados en almíbar de soya, puerros, rábanos encurtidos y tofu nitamago; todo servido sobre unos fideos de excelente factura. Un gran plato que, sin duda, abriga el cuerpo y el alma.

Curry de Vegetales

Dos son los postres incluidos en esta degustación. El primero, un logrado ‘Aire de Avellana’: una esfera de cerveza negra e hinojo rodeada de una suave espuma de avellanas y harina tostada. Este último es un ingrediente clave que evoca tardes de verano, donde la sandía con harina tostada era la reina de la mesa.

La experiencia termina con el Chañar, un sorprendente postre donde un suave mousse de arrope de chañar se mezcla con un toque de clavo de olor y canela. Una mezcla que de seguro traerá más de algún recuerdo a todos los que pasaron la infancia en el norte de Chile.

Chañar

A pesar de su década de vida, los platos y el sabor de Verde Sazón se sienten jóvenes, creativos y con ganas de más. Su menú degustación así lo demuestra, con recetas diversas donde el verdadero hilo conductor es la inventiva y la máxima expresión de la cocina vegetal.

Un lugar imperdible dentro del panorama gastronómico capitalino que va más allá de lo vegano y vegetariano, pues tiene argumentos de sobra para cautivar a todos quienes aprecien la buena cocina.

Verde Sazón
Miguel Claro 1873, Providencia.
@verdesazonchile

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