
Desde el año 2015 cada 4 de septiembre se celebra el Día del Vino Chileno, ocasión que es una buena oportunidad para disfrutar del patrimonio nacional en una copa. A continuación, una selección donde se encuentran interesantes exponentes durante todo el año.
Bocanáriz

Uno de los primeros restaurantes enfocado en vinos en Santiago. Abrió sus puertas el 2012 y la consigna ha sido tener solo vinos chilenos. Y lo cumple. Hoy cuenta con 280 etiquetas por botella y 38 opciones por copas, de dos tamaños: degustación de 50 cc y normal de 150 cc. Dentro de sus experiencias están los Vuelos, que son una selección temática con tres alternativas de 50 cc cada una. Hay 13 diferentes, como Cepas por Descubrir —Mourvedre, Riesling y Touringa Nacional— y De Mar a Cordillera. Pedro Jimenez, Negra San Francisco y Albariño son algunas de las cepas especiales que se pueden encontrar dentro de su amplia carta. Dentro de los pequeños productores está Quinta Dimensión, Trapi del Bueno y Sierra de Bellavista. También Fuga, vino de autor —ensamblaje tinto— creado por los enólogos chilenos Macarena Morandé y Rafael Urrejola. Esta curatoría ha sido realizada por la enóloga y socia fundadora de Bocanáriz, Katherine Hidalgo. Para optimizar la experiencia todos los garzones son sommelier, así se brinda un servicio instruido y especializado, capaz de difundir todo el relato que hay detrás del restaurante y de cada botella. José Victorino Lastarria 276, Santiago.
Catae

El restaurante del Hotel Renaissance cuenta con 120 etiquetas que abarcan gran parte de los valles de Chile, desde Limarí hasta el Biobío. El 40% de esta carta son vinos no tradicionales de pequeños productores, una curatoría a cargo de Nathaly Sabattini, sommelier del hotel y creadora de la distribuidora de vinos boutique, Vincitore. Viognier, Verdejo, Albariño, Torontel, Semillón, Garnacha, Cinsault y País, son algunas de las cepas que componen este portafolio donde hay 25 tintos distintos y 20 blancos del encanto, como le llaman a esta categoría. Acá, las variedades tradicionales —Cabernet Sauvignon, Carmenere, Sauvignon Blanc y Chardonnay— ocupan un espacio menor de la carta, salvo que existan exponentes a destacar. Dentro de esta propuesta solo cuatro etiquetas son extranjeras y corresponden al mundo de las burbujas. En los vinos por copa hay cuatro íconos y todas las semanas se ofrecen seis diferentes variedades no tradicionales, que cambian cada siete días, para así tener la oportunidad de mostrar el amplio abanico vitivinícola nacional. Av. Pdte. Kennedy 4700, Vitacura.
Masal

Este es el winebar de La Mesa, restaurante del chef Álvaro Morales. Abrió sus puertas en mayo de 2024 para poner en vitrina vinos no del todo tradicionales ni de grandes viñas. Actualmente cuenta con 200 etiquetas, las que en octubre tendrán un recambio y aumentarán a 220. El encargado de esta selección es el sommelier Sebastián Lobos, quien ha puesto mucho énfasis en pequeños productores de diferentes partes del país, como del Huasco, Itata y la Patagonia chilena. Actualmente tiene un especial foco en el sur del país, por eso, cuenta con proyectos como Allá Lejos, de Chile Chico, en la Región de Aysén, del que tiene Chardonnay y Pinot Noir; y viña Riñihue, de la Región de Los Ríos, con su Sauvignon Blanc, Naranjo y Pinot Noir. Su propuesta cuenta con 45 vinos por copas, que contempla vino dulce y fortificados, con etiquetas chilenas y extranjeras, principalmente de Francia, España e Italia. Sin embargo, el 60% de su propuesta responde a vinos nacionales, para así celebrar y relevar la diversidad vitivinícola de Chile. Alonso de Córdova 2767, Vitacura.
Casaluz

Un clásico de los restaurantes con una interesante propuesta de vinos en Santiago. Abrió en 2012 y durante este tiempo ha consolidado su propuesta de cocina mediterránea, con un acento en las tapas, y vinos de Chile y el mundo. Hoy cuenta con cerca de 90 etiquetas, de las cuales un 30% son pequeños productores. Tiene 16 vinos por copas, que incluyen un ícono y un premium, más dos extranjeros. Sauvignon Blanc de Casas de Bucalemu, Naranjo de Maturana, Chardonnay de Andes Plateau, Brut de Aquelarre y Garnacha de Corralillo son algunas de las etiquetas que se encuentran en la carta que cambia un tercio cada seis meses y que está a cargo del sommelier Domingo Herrán. Dentro de la oferta tienen cuatro eventos que se realizan periódicamente. Calicata, que se lleva a cabo mes por medio en su cava, y que está dirigida por un enólogo de una viña invitada; miércoles de cata gratuita con pequeñas viñas (reservas por su Instagram); Tapa y Copas, con varias etiquetas y música en vivo, por lo que es en su terraza; y Feria de Vino en la que participan unos cuatro viñateros pequeños y se ejecuta una por semestre. Av. Italia 805, Providencia.
Diablo

En enero de 2025 abrió este winebar trayendo una gran novedad: su Wine Dispenser, el primero self service de su tipo en el país. Esto da la oportunidad de escoger entre 30 etiquetas para degustar en tres formatos, 50 cc, 100 cc y 150 cc. Una gran parte corresponde al portafolio de Concha y Toro, la viña detrás de Diablo —y que le da el nombre—, y algunas de pequeños productores, abarcando cepas tradicionales y algunas no tan comunes. El abanico es amplio, llegando a tener la posibilidad de catar vinos desde $2.200 hasta el premiado Don Melchor. En total son 89 botellas, de las cuales 35 están por copa. Esto incluye que cada año un enólogo de Concha y Toro hace un vino inédito, que no se vende en otro lugar. Ahora está un Cinsault de Itata hecho por Marcio Ramírez, quien está detrás de proyectos como Terrunyo y Carmín de Peumo. Dentro de la filosofía de Diablo siempre ha estado que el 30% de la carta corresponda a pequeños productores invitados con el propósito de mostrar distintas cepas y climas del país. Naranjo de Maturana, Garnacha de JP Marti, Cabernet Franc de Attilio Mochi, son algunos de los exponentes que se encuentran en su dinámica carta que tendrá un refresh a finales de noviembre. MUT (Av. Apoquindo 2770) Piso 5.
