
Este pequeño restaurante, que abrió a mediados de marzo, posee una acotada y sabrosa carta, que promete ir cambiando cada tanto, todo dependiendo de los productos y la creatividad del chef, Cristóbal Montero.
Fotografías © WhereLunch / Mesura
Mesura busca transmitir calma. Ser un espacio en el que la cocina y la barra estén en equilibrio, y que la gente se pueda sentir cómoda, como en casa. Por eso, en medio de sus variadas mesas hay un comedor para albergar a un grupo grande y desconocidos. Si bien, su estética es algo industrial, se logra esa sensación de paz gracias a sus plantas, floreros, mucho verde y sus amplios ventanales que lo vuelven luminoso. Pero su comida está lejos de eso.

La propuesta gastronómica de este restaurante, abierto a mediados de marzo en Ñuñoa, no tiene nada de mesura. Se trata de sabores potentes, definidos, con personalidad, que sorprenden y reconfortan, los que se despliegan en una carta acotada, que promete agilidad, dado que irá cambiando de acuerdo con la disponibilidad de productos o de la creatividad del chef Cristóbal Montero, quien fue parte del equipo del cocinero español Sergio Barroso, por lo que trabajó con él en los extintos Olam y 45 Bistró, además de AC Kitchen.
Su creador, Fabián Mejías, es un constructor civil que decidió darle un vuelco a su vida, pues ya no experimentaba una satisfacción profunda en su profesión, a diferencia de lo que le pasaba con la comida. Una pasantía en Italia fue la semilla de este gran cambio, pues entendió el cocinar como un acto de amor que esconde una gran pasión. Y eso es lo que se busca transmitir en Mesura desde la cortesía, que cambia constantemente, hasta su docena de alternativas saladas, que incluyen opciones vegetarianas, y sus dos postres. Prácticamente todo se produce ahí mismo.

Para compartir hay tres tipos de croquetas, que se venden de tres a cinco unidades. Todas bien ejecutadas, con una fritura delicada y un centro cremoso, a base de bechamel y la materia prima protagonista, que no pierde relevancia aunque existan varias capas de sabor. La de pernil tiene un enjundioso relleno y va sobre un puré de manzana verde, fruta que llega encima en forma de encurtido con una dosis de alioli, lo que genera un sabroso contrapunto dulce con un leve grado de acidez. La de jaiba transmite su espíritu marino y no queda oculto, algo que a veces pasa por lo delicado de esta carne, y se complementa con un aceite de albahaca, alioli, chili oil y una base de salsa de ají amarillo, que aporta sabor, color y un picor muy sutil. La vegetariana es una de setas —mezcla de Portobello y París— que toma potencia con una salsa de queso azul que entrega fuerza sin invadir, que se equilibra con una dosis de albahaca y un chili oil que da un picor final que despierta los sentidos.
Otra receta es Frito de Coliflor, que va cocido en leche con lemongrass y especias para que tome una nueva capa de sabor, la que se suma a la base de curry amarillo hecho en el lugar, y unas dosis de alioli y mostaza encurtida, que ayudan a elevar la frecuencia de esta preparación con destellos de mucha sazón. A esta se suma un infaltable: las papas fritas, que acá le llaman las Fritas de la Casa. Esta versión es un imperdible porque se hace un puré de papa, el que es armado en bastones para luego pasar por maicena y chuño, logrando un nivel de crocancia totalmente adictivo.

En los fondos están las Albóndigas de Res, que llegan a punto para que tengan jugosidad y que nadan en un demiglace hecho con carne y hueso de vacuno, siendo el match perfecto para un sedoso y sabroso puré, dándole a esta receta un calor de hogar que te roba el corazón.
Para beber —por el momento no tienen patente de alcohol— hay kombucha de Mirai Foodlab y Ginger Beer de El Mismo. También ofrecen café —los sábados y domingos abre desde las 9 hrs, mientras que de miércoles a viernes a las 13 hrs— de Campo, una tostaduría pequeña que trabaja con diferentes orígenes como Colombia, Guatemala y México. Este lugar también busca ser un espacio colaborativo. Por eso, cada 15 días se ha estado invitando a otros cocineros a ser parte del menú, y sus paredes están decoradas con muestras itinerantes curadas por Collective 44. Como es inclusivo, se admiten mascotas, algo que de antemano delata su logo en honor a su perrita Amanda, demostrando que para ciertas cosas Mesura no tiene puntos medios.
Mesura
Av. Gral. Bustamante 655, Ñuñoa.
@mesura_rest
