
Este bar es una de las nuevas aperturas de Vitacura y llega a refrescar el sector con una coctelería centrada en la tradicional receta, que se complementa con propuestas de autor y una cocina bien ejecutada con opciones para picar y compartir.
Fotografías © Bloody Mary
Su nombre ya lo dice todo. Bloody Mary abrió el 12 de diciembre de 2025 —donde mismo estaba Otaki y el popular Lorenza en Vitacura, Santiago— con una propuesta coctelera centrada en ese clásico que le da su nombre y que habría sido creado en 1921 en el Harry’s Bar de París, Francia, cuando se mezcló jugo de tomate, vodka, tabasco, pimienta, salsa inglesa y una rama de apio a modo de garnish.
¿Por qué centrarse en este cocktail que suele beberse como aperitivo, siendo uno de los invitados de los brunch o cuando se quiere pasar la resaca? Por varias razones. Una es porque está siendo tendencia en Europa, otra es que les gusta a los ocho socios que están detrás de este proyecto, quienes, además, buscaban que el lugar tuviese un aire inglés, eso considerando que el cocktail fue bautizado así en honor a la reina de Inglaterra, María Tudor, conocida como María Sangrienta por sus persecuciones religiosas. De ahí que en su interior se vea en grande la que sería su imagen.

El bar ofrece doce variedades del cóctel, incluyendo la clásica y una sin alcohol. En prácticamente todas se utiliza tomate rosado de Limache, ya que buscan que este insumo sea el hilo conductor de toda la propuesta creada por Mauricio Olguín, un asesor integral que ha trabajado en el Grupo Mil Sabores, mientras que son ejecutadas por un equipo liderado por Cristina Quintana, ex jefa de barra de Savia.
The Original es el que se apega a la receta madre, que aparece bien ejecutado, es decir, con una consistencia precisa, la dosis justa de alcohol y tomate, en equilibrio con lo especiado que regala la combinación de salsa inglesa, pimienta negra, sal —en este caso de Cáhuil— y el picor coqueto de una salsa picante —por lo general Tabasco, aunque acá se usa Cholula— todo esto con un enllantado de tajín y una rama de apio turgente.

En las reversiones está Pacific Ocean, con un Mistral Nobel Cristalino infusionado con alga de cochayuyo, clamato y los otros ingredientes base. Si bien se utiliza pisco para homenajear al país, el verdor de la uva se superpone al resto de los sabores, perdiendo protagonismo el mar, el que se busca realzar con una ostra de Chiloé en su concha.
Uno que ha destacado es Sweet Bloody, que llama la atención por su color amarillo verdoso, dado que se hace con tomate cherry sweet, que va con vodka infusionado en cáscaras de naranja, limón y pomelo, más un syrup y bitter de apio, pimienta blanca y sal. Es servido en una copa que va enllantada con una sal de apio y acompañado de un pincho con un tomate amarillo. Si bien se aleja del tradicional, se mantiene en sintonía por ese lado vegetal marcado, que deja sentir el tomate. Posee un dulzor en equilibrio y cuerpo ligero.

Para paladares más avanzados está el cautivante Tokyo Beni, que está hecho con los insumos originales más alga nori, salsa de soya Kikkoman, Shichimi Togarashi (siete especias picantes japonesas), que también va en la crusta del vaso, siendo otro complemento al alga nori tempurizada que complementa esta creación aromática, con un marcado lado marino de impronta japonesa y un picor nada tímido.
La coctelería de autor cuenta con creaciones como Porto Amore, de espíritu tropical, delicado y dulzor moderado que nace de la combinación de licor de maracuyá y de coco, que además llega en agua, pomelo rosado, espumante brut y agua gasificada. Otro es Houston Night que va con Whisky Ballantines, fat wash de tocino, syrup y bitter de naranja, y Cherry Heering, licor de frambuesa que se siente al final y permite redondear los sabores que dejan sentir una madera con dejo de caramelo y chocolate. En los clásicos de moda está Carajillo, que aparece con una espuma consistente, una buena dosis de café, aunque algo dulzón.

En su cocina el tomate también aparece en el Gazpacho Andaluz, una generosa y bien lograda receta de esa sopa fría que te traslada a Andalucía. Siguiendo la línea española uno de los hits ha sido, y con justa razón, las Alcachofas fritas en ajo acompañadas de jamón ibérico. A esto se suman tres variedades de croquetas —hongos trufados, queso manchego y de jamón ibérico—, todas elegantes y con personalidad gracias a un óptimo batido, un relleno cremoso -con salsa bechamel- y buen sabor.
Los dulces no se quedan atrás y una muestra es su Tiramisú de Pistacho, que encanta por la suave crema de mascarpone de este fruto seco, que aparece de igual forma trozado encima, mientras que de cama está un bizcocho bastante esponjoso gracias a un almibar que deja ese toque tostado de café.

Es así como este bar, que en un par de meses espera tener un rooftop y otro espacio dentro del recinto, ha logrado concentrar las miradas de un público de todas las edades que se reúne en su terraza exterior al aire libre y en su interior, donde un Dj se complementa con su barra protagonista, de donde salen esos Bloody Mary que se han convertido en la categoría reina de la carta.
Bloody Mary
Alonso de Córdova 3854, Vitacura.
@bloodymary_cl
