
Este wine bar acaba de abrir su segundo local en el tercer piso de este mercado urbano, y lo hace con la honestidad, servicio y sabor intactos.
Tener un restaurante es un gran trabajo. Tener un bar de vinos es casi heroico, más aún en un país donde en cualquier comedor se ven más latas de gaseosas que copas durante el almuerzo. Y es por eso que la labor de los espacios dedicada a esta noble bebida es más que necesaria.
Baco fue el pionero, el que abrió la puerta para que vivieran propuestas como la de Bocanáriz en Lastarria, La Vinocracia en Plaza Ñuñoa y Les Dix Vins en Las Condes; un espacio que nació a fines del 2016 como tienda de vinos con un pequeño servicio de comidas y que de a poco fue evolucionando.

Desde sus inicios, este fue un proyecto jugado, ubicado cerca-pero-lejos del eje gastronómico de Isidora Goyenechea. Un lugar que partió como un oasis lleno de vino en medio de la nada gastronómica, la calle Vitacura en su parte más árida, a cuadras de la ex rotonda Pérez Zújovic.
Lo que primero fue un experimento hecho con entusiasmo por los hermanos Marion y Guillaume Liss, dupla a la que se sumó después Juan Ignacio Pavón, con el tiempo se fue consolidado gracias a la acertada curatoría de sus vinos, la incorporación de etiquetas extranjeras – no solo francesas -, una cuidada selección de quesos y charcutería nacionales e importados y una insuperable relación precio-calidad.

Esas, entre otras características, hizo que esta marca fuera una de las llamadas a incorporarse al Mercado Urbano Tobalaba (MUT), donde se acaba de sumar a propuestas tan llamativas como Tony Lautaro, Diablo y Ambrosía Bistró.
En su segunda casa, Les Dix Vins ha repetido la fórmula que le ha valido el reconocimiento: mezclar una tienda de vinos de cuidada selección con una cocina simple y sabrosa de buenos ingredientes.

Comenzamos con un Tartare de Atún, con una lograda maceración en soya y jengibre, aliños que aportan una nota oriental muy bienvenida y que hacen un buen contrapunto con la salsa de frutas tropicales que sirve de soporte.
Seguimos con un interesante Tartar de Vacuno aderezado con hierbas, alcaparras y un toque de queso roquefort que lo hace bastante único y que se hubiera disfrutado mejor con unos cortes de carne más pequeños.

Un plato de entrada que sirve de fondo es el Vol au Vent de Pato, masa hojaldre hecho con abundante mantequilla y rellena de rillette de pato, un sabroso y potente plato donde no hay sutilezas, sino sólo sabor.
Si sólo se quiere picotear, un imperdible son las Brusquetas de Brie y Foie Gras, una golosa combinación con un pan esponjoso y firme en el punto justo, con un queso derretido y un trozo de hígado sopleteado, una gran combinación que por sí sola hace que una visita a este lugar valga la pena.

Terminamos con uno de los grandes éxitos de este lugar, el Garrón de Cordero de lenta cocción, trozo con un hueso muy sabroso, con una carne que se separa con la cuchara y que tiene toda la intensidad de este animal.
Como mencionamos más arriba, su carta de vinos es parte del gran encanto de este lugar, que se precia de tener al menos diez vinos por copa nuevos cada semana y, en su variedad de botellas, se pueden encontrar entre 500 y 600 etiquetas, además de añadas antiguas de vinos nacionales que van hasta 1982, un lujo que casi ningún otro lugar de la capital se puede dar.

Y si bien los vinos son los protagonistas, este nuevo espacio cuenta con una vistosa barra en su terraza, desde donde despachan una coctelería clásica que no se queda atrás, con exponentes muy logrados como el Margarita y el Martini Dry.
Esta nueva apertura de Les Dix Vins es una buena noticia para los amantes del vino, pues cumple con una de las mayores virtudes de este espacio: la pasión de sus creadores por el vino, la cocina y el servicio.
Les Dix Vins (MUT)
Av. Apoquindo 2770, Piso 3.
@lesdixvins
