
El primer wine restaurant asociado a la marca Casillero del Diablo es un espacio donde el fuego y el humo sirven como columna vertebral para una experiencia de alto nivel.
Poco a poco el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) se está convirtiendo en un barrio gastronómico donde pasan grandes cosas. El piso -2, completamente dedicado a cocinerías 2.0, es un espacio que constantemente les ha entregado sólo alegrías a los sibaritas de corazón.
Pero este nuevo polo gastronómico no sólo se ha quedado en propuestas al paso, sino que ha dejado para otros pisos – el 4 y 5 – los lugares más formales. Es ahí donde podemos encontrar a la nueva versión de Ambrosía con toda la cocina creativa de la chef Carolina Bazán, y a las pizzas de autor de Matías Arteaga en Tony Lautaro. Y es este el lugar donde se abrió la que debe ser la apuesta más ambiciosa de este año, Diablo.

Este restaurant hizo su debut en febrero de este año, pero fue hace poco que lograron la patente de alcohol para completar su propuesta. Tras él (además de la viña Concha y Toro) están los empresarios Katherine Hidalgo y Jerome Reynes, destacados emprendedores que están detrás del bar de vinos Bocanáriz y el bar de piscos Chipe Libre, ambos en el barrio Lastarria.
En cocina, la carta la armó el antes mencionado chef Matías Arteaga, quien ha credo una extensa propuesta basada en el fuego y el humo como hilo conductor, desde vegetales hasta carnes, con la parrilla como protagonista en diferentes formatos.

Partimos con una Trucha Salmonídea Curada, sabrosas láminas de pescado curado con sal y azúcar montados sobre una salsa cítrica y terminado con gotas de crema de palta y un delicado pebre de manzanas. Un plato elegante que sólo pecó de un exceso cítrico.
Seguimos con un Fierrito de Langostinos, tres brochetas con estos sabrosos parientes de los camarones cocinados a la parrilla, con una suave nota ahumada que contrasta con su intenso sabor y su carne servida al punto, aliñado con un aceite de langostinos y una suave nota de alioli. Un notable aperitivo lleno e intensidad y donde se siente clara la propuesta de este lugar donde destacan otros platos en el mismo formato.

Terminamos el lado marino con el Pulpo a la parrilla, generoso tentáculo dueño de una carne tierna y un exterior crocante, un contrapunto perfecto para disfrutar sobre todo con su acompañamiento, una sabrosa berenjena asada y un suave alioli de ajo negro.
La carne es otro de los protagonistas de la carta de Diablo. En este capítulo probamos una correcta Punta de Ganso con una generosa capa de grasa intramuscular y un abundante chimichurri, y el plato estrella de la casa, Smoke Devil, monumental Asado de Tira de 450 grs cuya carne se deshace con el tenedor, servido con su demi-glase y acompañado de coliflor a la parrilla. Tremendo.

Mención aparte merecen los acompañamientos, unas Papas Fritas completamente adictivas, crocantes por fuera y cremosas por dentro, y unos Vegetales Grillados que tienen vida por sí solos con trozos de coliflor, brócoli, zanahoria baby, cebolla y tomates cherry, cada uno con su personalidad pero vestidos de ese particular sabor ahumado.
Terminamos la visita con su Paila de Arroz y Mariscos, una reversión de la paella hecho con arroz bomba (ese tan rico en almidón) con trozos de pulpo, calamares y gotas de salsa de tomates asados, una receta golosa a la que solo le faltó un punto de intensidad para convertirse en memorable.

Notable es su oferta de vinos. No solo porque acá encontramos una variedad poco usual de etiquetas de alta gama de esta viña, desde el tremendo Carmenere Carmín de Peumo pasando por Amelia Chardonnay hasta Don Melchor, todos por copas, sino que además cuentan con un wine dispenser de lujo con más de 30 etiquetas que permite el autoservicio a través de una tarjeta de prepago.
Además de las etiquetas de Concha y Toro se puede disfrutar de vinos de pequeños productores en una carta que los divide por estilo, dejando de lado los tecnicismos. A la propuesta se suman vuelos con 4 copas de 50cc con pequeños bocados a modo de maridaje, y vino pinchado Casillero del Diablo en formato de medio y un litro, a muy buenos precios.

Nos quedó tiempo para probar su coctelería, donde el vino aporta una nota juguetona, tal como ocurre con el Santiago Sour, un cóctel de perfil fresco y especiado a base de Pisco Diablo Reservado y Fabolous Red Casillero del Diablo Devil´s Carnaval. La carta incluye reversiones como el Paloma Endiablada y clásicos bien ejecutados como el Negroni y el Cosmopolitan.
Diablo va por buen camino gracias a una propuesta bien pensada, donde se une el vino, la cocina y la leyenda. Una apertura como pocas del MUT en la cual conviene ir siempre con reserva previa, pues se llena tanto en el almuerzo como en la cena.
Diablo Vino & Fuego.
MUT (Av. Apoquindo 2770) Piso 5.
@diablo.restaurant
