
La popular cadena de charcutería y sándwiches acaba de abrir su quinto local en Ñuñoa, consolidando su éxito en un espacio donde emerge su espíritu de barrio.
La historia de La Fiambrería parte cuando Marcos Somana, inmigrante apasionado por las carnes, comienza dictando cursos de charcutería, lo que lo llevó a elaborar sus propios embutidos e instalar su fábrica y primera tienda el 2019 en la ondera Factoría Franklin. Desde ahí comenzó a crear un nuevo concepto donde no sólo podías probar jamones y cecinas artesanales, sino que además probar sándwiches elaborados con esas mismas materias primas.
Después de esto el crecimiento fue rápido; llegó al sector oriente con una tienda cercana al metro Colón, fue uno de los primeros en abrir en el piso -2 del Mercado Urbano Tobalaba (MUT), acaba de inaugurar una tienda en el Bazar Gourmet del Parque Arauco y hace un par de semanas inauguró un nuevo espacio en Ñuñoa que rápidamente logró encantar al barrio.

Ubicado en una esquina del barrio Pucará, a pasos del Parque Botánico y un circuito que comprende varios cafés, boliches de comida al paso y tiendas de corte gourmet, este nuevo local de La Fiambrería fluye con rapidez tanto para quienes van solo a retirar algún producto, como para quienes deciden quedarse a comer en alguna de las mesas disponibles fuera del local.
Sus vitrinas exponen su cada vez más amplio portafolio de productos, a los que ahora se suman snacks que abren en apetito y que dan paso a picoteos como una tradicional Pichanga, que mezcla todos los despuntes de quesos y cecinas, y las mezcla con verduras encurtidas. Simple, sabroso y además una buena forma de conocer parte de la variedad de productos de este lugar.

Entre sus sánguches, el de Roast Beef viene con delgados cortes de vacuno montados sobre láminas de tomate fresco, lechuga y queso gouda ahumado terminado con papas fritas hilo, una preparación que se siente relativamente fresca gracias a los vegetales, aunque el protagonismo se lo lleva la nota crocante.
Uno de los clásicos de La Fiambrería es su Pastrami, vacuno curado y ahumado que acá va laminado, servido con un coleslaw levemente dulce y con un queso ahumado que le da una nota cremosa. Contundente y adictiva combinación donde se siente la armonía de cada uno de sus ingredientes.

Otro de los hits de este lugar es el sándwich de Jamón Serranocon rúcula, salsa de queso gorgonzola (una variedad de queso azul de origen italiano) y pasta de trufas. Un lujo que justifica su fama en cada bocado, donde la salinidad del jamón choca de buena manera con la frescura de la rúcula y la intensidad del gorgonzola y el contrapunto de la trufa.
La versión de Mortadella con pistachos suma una buena dosis de pesto de albahaca, queso mozzarella y rúcula. Una combinación de sabores inesperada que logra integrarse muy bien y que por sobre todo resulta en un sánguche goloso y de mucha frescura.

Acá no hay patente de alcoholes (ni tampoco tienen intención de tenerla) así que por el momento hay que conformarse con marcas industriales de bebidas de fantasía, aunque de a poco han ido incorporando opciones más interesantes, como una kombucha y Druida, marca de té helado de elaboración nacional.
El éxito de La Fiambrería se siente al primer mordisco, con una carta que logra que cada una de sus recetas tenga una identidad propia. No sólo gracias a un pan ciabatta que aguanta sin problemas los ingredientes ni a la charcutería artesanal de elaboración propia, sino a su cuidada investigación, un ejercicio de ensayo y error hasta encontrar la combinación precisa de sabores.
La Fiambrería (Ñuñoa)
Pedro Torres 1227, Ñuñoa.
@lafiambreriacl
