
Detrás de esta propuesta está el conocido chef Matías Arteaga, quien junto a su socio Osvaldo Cuadrado y la gestora cultural Isidora Thomas, dan vida a este espacio único en Punta de Lobos.
No es un restaurante. Tampoco un bar. Es un club social. Así se define Los Piures, propuesta gastronómica que ofrece una cocina de playa, sabrosa, donde los productos del mar se lucen. Además, tiene su lado cultural, ya que es un espacio de encuentro que da cabida a expresiones artísticas de la zona y foráneas, ya sea como obra de teatro y presentación de músicos, muchos de fama nacional.

Todo esto queda de manifiesto cuando entras en un amplio terreno y ves unas mesas y sillones rústicos, formato lounge, con fogones a los costados, para los días y noches más frías, que son la antesala a un galpón antiguo recuperado para este concepto. En el interior te encuentras con una barra protagonista, que se luce, y que convive con mesas y sillas, todo en un piso de tierra. Este espíritu rústico y playero se complementa con honderos murales y neones, entre otros detalles.
La cocina de este proyecto está comandada por el conocido chef Matías Arteaga, quien trabaja de forma colaborativa con el cocinero Andrés Ozaki, quien añade una cuota oriental a esta propuesta de temporada que está centrada en los productos del mar, en su mayoría de la zona, dado que dentro de la filosofía de Los Piures está ser una cocina que rescata la pesca artesanal y la agricultura sustentable del secano costero.

Como bien dice su nombre, el piure, ese animal rojizo que tiene acérrimos amantes como detractores por su fuerte carácter yodado, es el rey de la carta, lo que queda en evidencia en varias recetas. La primera, que es un hit y que está del primer día, por lo que es un imperdible, es el Shot de Piure, pues se trata de una leche de tigre tradicional que lleva jugo de naranja y puré de zanahoria, complementado con unos finos cortes de cebolla morada, que refresca y aportan crocancia, más, obviamente, una dosis de piure, en diferentes texturas, bien limpio, para que así quede más discreto su sabor. El resultado es un brebaje power, de impronta especiada y con sutil picor.

Otra receta emblema son los Pejerreyes Escabechados, los que provienen del río Mataquito, en la región del Maule. En esta receta se aprovecha todo el producto. Si bien, los filetes son los que van directo al plato, el resto se seca y se muele para hacer parte de la tierra que va alrededor, la cual se mezcla con otros aliños, como el furikake, típico japonés, mientras que el espinazo y las escamas se utilizan para hacer un pil pil que sirve de cama a estos trozos de pescado. Encima van unos brotes de hinojo y puntos de puré de zanahoria, que aporta dulzor; otros de limón, que dan acidez; y una salsa romesco, que entrega un toque ahumado. La idea es probarlos por separado y luego todo junto, comiendo de fuera hacia dentro, lo que es una explosión, pues se mezclan muchas capas de sabores.
El chorito es otro ingrediente que está siempre en la carta, solo que varía la preparación. Ahora llega un Pailón que es toda una delicia, dado que primero se realiza un fumet con la pescada de la semana, en este caso cojinova, almejas y los choritos con crema ahumada, dando vida a un caldo irresistible que se potencia con una buena dosis del marisco estrella, unas tremendas papas fritas, de corte delgado, que son cortadas y fritas en el lugar. Además, contempla una mayonesa cacho cabra para realzar, pero la receta está tan redonda que no es necesario más.

Uno que mezcla la tierra con el mar es el Arroz Caldoso, que es una bomba de sabor gracias a una pierna de cerdo ahumado, que se deshace prácticamente sola, que va con arroz arborio, un demi glace de choritos, hecho por 12 horas, y piure deshidratado, el que se hace sentir de forma elegante y ayuda a subir los decibeles de este plato que va coronado con unos puntos de alioli de ajo ahumado y una ensaladilla crocante, con gajos de limón, que ayuda a refrescar y a generar un cítrico contrapunto.
Todo esto se puede maridar con diversas opciones de vinos, una labor a cargo de la jefa de sala Leticia Orozco, quien cuenta con una entretenida selección, tanto de la zona como de otros valles chilenos, las que están disponible tanto la botella como por copa, lo que es un plus. Como era de esperar, las cervezas, con algunas opciones de la región, también son un fuerte dentro de los bebestibles.

En tanto la barra es comandada por el bartender Sebastián Hermosilla, quien ha desarrollado propuestas de autor y reversiones, las que están en sintonía con el espíritu del lugar, siendo refrescantes y fáciles de beber. Un ejemplo es PichiMule, basado en pisco, pero que lleva de ginger beer a Silvestre, una de producción local, amargo de angostura, hierbas de la huerta y jugo de limón. Otro que se ha ganado su sitial es La Punta Tonic, que apela a un Gin Tonic, y es a base de gin, vodka, jugo de pomelo y agua tónica, siendo una receta con estructura, de amargor potenciado y frescura marcada, que bien te recuerda que estás a pasos del mar.
Los Piures Club Social
Camino Punta de Lobos Lote 3.3, Pichilemu.
@los_piures
Si vas a Pichilemu y estás buscando dónde alojar una gran alternativa es Buda Lodge, un conjunto de tiny, cada uno con un hot tub privado, más dos casas, todos emplazados en medio de un pequeño bosque con vista al mar.

Alta cocina y bar en los Piures. Ambiente agradable y para el disfrute de todas las edades. Extraordinarios✨