
Entre barras con personalidad, coctelería de autor y propuestas que dialogan con la cocina de cada local, este epicentro gastronómico se ha convertido también en un interesante punto de encuentro para quienes disfrutan beber bien. Acá, una selección de lugares para tener en el radar.
Meli Meló

Meli Meló —expresión francesa que significa algo así como “un poco de todo”— refleja en su barra la esencia multicultural de la familia detrás del proyecto, liderado por la familia fundadora del recordado Zanzibar. Eso, porque la coctelería de autor toma referencias de distintas latitudes, reinterpreta clásicos y los cruza con ingredientes chilenos. Detrás de la propuesta está Jhonssen Pérez, histórico bartender de Zanzibar, quien trabajó una carta que dialoga con la cocina de Laurent Pasqualetto: sabores reconocibles y elegantes, donde se luce el producto. Así nacen reversiones con una mirada contemporánea, como De Aquí y de Allá, inspirado en el Paloma, de espíritu tropical y ahumado por la mezcla de guayaba, pomelo, limón, bitter de pimentón y unas gotas de mezcal. En la línea más de autor está el especiado y sorprendente Matcha Vibrante, que cruza ron añejado, la acidez del maracuyá y la astringencia del té que le da el nombre; o Averno Urbano, con whisky, mango, limón, syrup de merkén, solución salina y un poco de Campari construyendo una receta con carácter. Varias de estas preparaciones cuentan además con una versión sin alcohol, reforzando el ritmo de este local que va desde la mañana hasta la noche.
Casa Asa

Casa Asa traslada a su barra la misma filosofía que inspira la cocina de Roberto Luque: preparaciones sabrosas, cercanas y sin excesos, donde el sabor está por sobre el artificio. En esta, la segunda cada del talentoso chef tras el exitoso Verde Sazón – ese ícono restaurante vegetariano que acaba de cumplir X años – la misión quedó en manos de la bartender Carla Jara. Con la reciente llegada de la patente de alcohol se enfocaron en reversiones de clásicos, pero con el sello de Casa Asa, es decir, con el fuego como hilo conductor. Ejemplos son su Negroni con un toque de piña asada y su Smoked Mary, haciéndole guiño a un Bloody Mary, pero con tomates a las brasas. Una línea que siguen sus mocktails, que demuestran que la ausencia de graduación alcohólica no implica renunciar a la complejidad. Así aparecen propuestas como Néctar de Brasa, elaborado con ponche de piña asada, espumante sin alcohol, reducción de Chardonnay y tónica; o Jardín en Llamas, donde un cordial de pomelo y albahaca se encuentra con ginger beer para lograr una combinación fresca y con personalidad, un reflejo de la identidad de Casa Asa.
Toni Lautaro

En Toni Lautaro la propuesta líquida sigue la misma lógica que hizo popular a esta pizzería del MUT: sabores cercanos y reconocibles, potenciados con ingredientes chilenos. La carta de bebidas es dinámica, pues se va refrescando cada tres meses, dado que hay ciertos insumos que son de temporada. Un claro ejemplo son los Negroni de la casa, que van con gin, vermouth, Campari y una fruta de la estación, en este caso, higo, un hit que estará disponible durante las próximas semanas. También hay exponentes que han permanecido por largo tiempo —y prometen seguir haciéndolo—. Uno es Paola Mami, en base a pisco infusionado en rica rica, que se percibe sutil y conversa bien con el tequila y el ahumado del mezcal, también infusionado en hibiscus, responsable de ese característico tono rosado. Otro es Expresso Avellini, donde la protagonista es la avellana chilena y sus características notas terrosas, presentes tanto en un licor elaborado por ellos como espolvoreada sobre la linda espuma que corona este cocktail, elaborado además con un shot de espresso y licor de café. Si bien los clásicos al estilo Lautaro son los que mejor revelan la identidad de esta pizzería, la selección se complementa con spritz, cortos y vinos pensados para acompañar pizzas de masa de larga fermentación que sirven de cama a diversos ingredientes. Muy al estilo de Toni.
Oculto

La barra de Oculto llegó para llamar la atención en el MUT. Tanto por su imponente estructura y ubicación, en el -2, como por sus sabores, donde se ejecutan clásicos como corresponden y su propuesta de autor, que comparte —aunque de manera más acotada— con su primer local, el Beergarden. Desde inicio de junio se encuentran estrenando nueva carta, creada por el bartender a cargo, Ernesto “Apo” Fredes. Refugio Bajo Las Luces es el nombre de esta selección inspirada en lugares que pueden dar cobijo en medio del ajetreo de la ciudad, entendiendo esta barra y su sucursal de Providencia como espacios para bajar el ritmo en medio del ajetreo urbano. Por eso, cada creación tiene nombres relacionados con el concepto como Manto con M de Martini, ideal para quienes comienzan en el mundo de este clásico. Inspirado en una de sus variantes, Wet Martini, lleva gin Tanqueray Ten, Waqar Botanic, que conversa muy bien con una nota de St Germain, que se distingue delicado y lo hace más amigable, mientras que el Jerez Palo Cortado, entrega estructura y esa nota vinosa que queda es un gran match con el marrasquino final, que es una especie de dulce premio.
The Loft

The Loft se instaló en el quinto piso del MUT para convertirse en un destino en sí mismo. Creado por el empresario Raúl Yáñez, un hombre con vasta experiencia en la creación de conceptos gastronómicos, este bar nace bajo una estética sofisticada de inspiración neoyorquina que invita a la pausa y a la alta coctelería. El espacio propone una experiencia madura y envolvente que se siente urbana pero ajena al ruido de la calle. El sello de su barra está en reivindicar los clásicos con una de las ofertas más amplias de este estilo en Santiago, donde brillan recetas históricas preparadas con rigor técnico y atención al detalle. Así, no fallan preparaciones como el Martini Dry, Negroni, Manhattan, Old Fashioned o Rusty Nail, además de otros clásicos difíciles de encontrar en otras barras de Santiago como el Adonis – combinación de jerez y vermú rosso -, o el Bronx – mezcla de gin, vermú rosso y vermú dry -, lo que invitan sutilmente a más de una copa. A esto se suma una cuidada carta de vinos que recorre Chile y distintos rincones del mundo, disponible tanto por copa como por botella. Todo ocurre en un espacio de inspiración cosmopolita, con vista privilegiada a la ciudad, música cuidadosamente seleccionada y una atmósfera que busca acercar a Santiago a los grandes bares internacionales.
