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Gino Lautaro: mamma mia!

Gino Lautaro

Con el ADN del exitoso Toni Lautaro y la complicidad del chef Matías Arteaga en los fuegos, el nuevo vecino de Factoría Italia es un espacio donde las pastas frescas se encuentran con la sazón local en preparaciones golosas y llenas de identidad.

Fotografías © WhereLunch.com

Todo comienza cuando Gino, un mecánico descendiente italiano, decide darle un vuelco a su vida y seguir los pasos de su sobrino, Toni Lautaro, quien abrió una pizzería en agosto de 2024 en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT), logrando convertirse en un éxito. Con esa motivación decide abocarse a su pasión culinaria y renueva su taller en Factoría Italia —un polo gastronómico en construcción— para instalar un restaurante donde honrar las recetas de su abuela, la nonna Renata.

Ese es el relato que ha creado para su nueva marca la familia Reynes —con León a la cabeza del proyecto— y su socio, el cocinero Matías Arteaga, con el objetivo de expandir el universo de sabores de Lautaro, pero desde las pastas. Mientras buscaban inspiración ambos viajaron a Buenos Aires y se asesoraron con chefs argentinos, proceso durante el cual decidieron centrarse en las salsas, para lograr combinaciones profundas y enjundiosas, pero manteniendo la esencia del concepto: producto chileno tratado con técnica mediterránea.

Gino Lautaro

Con esa mirada decidieron que muchas de las pastas fuesen al bronzo, es decir, moldeadas a través de matrices de bronce tradicionales, como son los garganelli, maccheroni y cavatelli, para que, gracias a su superficie rugosa, las salsas se adhieran mejor. Todas son hechas en la cocina comandada por Marcelo Márquez, y, en su mayoría, al huevo, aunque también existe la posibilidad de pedirla sin gluten.

En el mundo vegetariano está el terso y elegante Girasoles de Zapallo, una pasta rellena de ricota, que va con mantequilla, avellanas, salvia y ralladura de limón, donde lo terroso se encuentra con notas golosas y leves destellos cítricos. Con más potencia aparecen unas irresistibles Charchas al Tintán, es decir, gnocchi cacio pepe con unas mejillas al vino tinto que prácticamente se deshacen con la cuchara y tienen ese lado cálido y hogareño que te invita a comer hasta el final. A todas se les puede agregar parmesano que es rallado frente al comensal.

Gino Lautaro

Las opciones para picar y entradas no se quedan atrás. Una muestra es su intenso Famoso Vitel Toné, muy apegado al tradicional vitello tonnato del norte de Italia, específicamente de la región de Piamonte. Se trata de unas láminas de vacuno, roast beef, con una salsa de atún y anchoas con personalidad que se cruza con la acidez de los alcaparrones. Va acompañado de tostadas para poder untar y aprovechar todas sus sazones.

Para compartir está el Antipasti de Gino, una selección de platos basados en productos de temporada que irán cambiando constantemente. Dentro de este mix, de tres o de cinco, hay opciones vegetarianas y cárnicas, las que siempre van acompañadas de una focaccia recién salida del horno. Por ejemplo, está un suave paté de pollo que toma otro ribete gracias a una dosis de miel, romero, ají verde y rábano encurtido; unos porotos pallar con escabechado de pimiento y cebolla con varias capas de sabor; o un envolvente mascarpone con miel, avellanas, merkén, aceite de oliva y ciboulette.

Gino Lautaro

El lado dulce está presente con cuatro alternativas, como el infaltable tiramisú —eso sí, con el toque lautaro—, affogatos y un flan. Némesis de Chocolate es el postre más autoral que reúne puros hits: mascarpone, chocolate, pistachos y sal de mar.

La coctelería se mueve entre spritz y fizz, cortos, bajativos, clásicos y sus reversiones, propuesta diseñada por el bartender Rodrigo Otaiza, con una fuerte tendencia al bourbon. Uno de ellos es Gino El Padrino, que lo mezcla con Disaronno macerado en nibs de cacao, logrando un prístino match. Otro es Fabrizio Giuseppe, que se complementa con cordial de manzana verde, infusión de té negro y canela, y jengibre fermentado, que no invade y regala un picor que queda bien en esta creación fresca, de espíritu más dulce y aura otoñal.

Gino Lautaro

Su carta de vinos, a cargo de Ricardo Grellet, es toda una joyita donde se cruzan grandes marcas y pequeños productores como Clos de Fus, Carter Mollenhauer, Gillmore y Trabun. También está la Selección de Gino, un trío de etiquetas de la casa —disponibles por copa y botella— en base a tres cepas: Chardonnay de Garcés Silva, Sangiovese de Estampa y Garnacha de Viñedos de Alcohuaz.

Todo se disfruta en un espacio con ladrillos a la vista, que evoca tanto el taller mecánico que dio origen a la historia como una trattoria contemporánea ítalo-argentina, con ciertos guiños retro. De fondo suena un buen playlist italiano que mezcla canciones tradicionales y modernas, porque Gino también es DJ y le gusta tener su sello, como a toda la familia Lautaro.

GINO LAUTARO
Av. Italia 846,
Providencia.
@ginolautarotrattoria



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