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La Rompiente: pescados y mariscos frescos debutan en CV Galería

La  Rompiente

El nuevo restaurante de este espacio ubicado en Vitacura llega a un barrio donde, probablemente, se concentre la mayor cantidad de propuestas de este tipo en la capital.

Es curioso lo que pasa con los restaurantes de pescados y mariscos. Son pocos los lugares reconocidos en la capital y pareciera que además están concentrados en barrios específicos.

En Santiago Centro se puede encontrar a pocas cuadras de distancia Squella y Ocean Pacific’s, y en el eje Alonso de Córdova, Vitacura y Nueva Costanera encontramos a varios de estos representantes: Casa las Cujas, Miraolas (con dos locales) y La Calma, sin contar a La Mar y su versión peruana de nuestra despensa marina.

La  Rompiente
Foto: © WhereLunch

A estos se le acaba de sumar un nuevo representante, La Rompiente, un espacio que debutó hace apenas tres meses en el último piso de CV Galería, en el mismo espacio donde por años estuvo La Picantería del talentoso chef peruano Héctor Solis.

De su amplia carta pedimos una orden de Ostras de Borde Negro Semi Exportación, frescas, recién sacadas de la piscina, y además con un topping a elección, que en este caso fue una suave chalaquita, un aderezo que funcionó bien, aunque creemos que se disfrutan más con sólo una gota de limón.

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Tiradito de Salmón. Foto: © Darío Córdova

El estilo peruano aún se siente en este lugar, al menos así lo vimos en su Tiradito de Salmón, con pescado curado durante dos horas, una salsa acevichada de palta con un limón muy presente y pequeñas esferas de caviar de salsa inglesa que aportaron una delicada nota dulzona, interesante contrapeso donde el protagonismo se lo lleva el delicado proceso de maduración del pescado.

Los aires modernos se sintieron también en su Cebiche La Rompiente, dados de pescado blanco del día (una sabrosa corvina el día de nuestra visita) montados sobre cebolla morada, chicharrones de la piel del mismo pescado y chips de camote frito, todo coronado con un mix de pimentones en cubitos y con una leche de tigre que esperaba al fondo del plato, una decisión que si no se informa, hace parecer algo deslavado al plato.

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Chipirones al Pil Pil. Foto: © Darío Córdova

La última entrada fue uno de los mejores platos de este almuerzo, unos Chipirones al Pil Pil salteados en mantequilla infusionada con ajo negro, ají cacho de cabra y presentado con chips ajo chilote crocante, una receta golosa, con el sabor del calamar presente que se funde de elegante forma con todo el caldo láctico que lo acompaña. Una sola mejora, hay que acompañarlo con pan fresco en vez de tostadas y así untar hasta la última gota de salsa.

De sus fondos pedimos el Arroz Caldoso de Mariscos, un plato pensado para compartir donde granos al ají amarillo vienen acompañados por camarones ecuatorianos a la plancha de mejor textura que sabor, un sabroso tentáculo de pulpo y un trozo de pesca del día que en este caso fue Palometa, la que llegó al punto, pero que con el correr del tiempo se secó bastante.

La  Rompiente
Lenguado. Foto: © Darío Córdova

Como buen restaurante donde el mar es protagonista, siempre vale la pena escuchar las sugerencias. Uno de los pescados fuera de carta que estaban disponibles el día de nuestra visita fue el Lenguado, producto casi extinto en las mesas capitalinas y que acá probamos en un generoso y turgente filete pasado por plancha y servido con abundante mantequilla. Una preparación simple, pero que en el paladar se siente sublime.

El final dulce vino en forma de chocolate con un Semifrío con centro de guinda ácida, una buena idea de interesante sabor, pero con una textura más compacta de lo deseado. También probamos uno de sus postres más pedidos, el Cheesecake de Pistacho, sabroso y adictivo cilindro que se siente balanceado al combinarlo con un trozo del helado de mascarpone que lo acompaña.

La  Rompiente
Foto: © WhereLunch

Como buen restaurante de pescados y mariscos, su carta de vinos tiene una buena variedad de blancos, aunque dominada por Sauvignon Blanc y Chardonnay (aunque hay un Riesling y un Rosé que se asoman), donde los tintos también se hacen presentes, desde el Pinot Noir hasta el Cabernet Sauvignon.

En La Rompiente hay producto, hay ganas y hay un salón dispuesto a hacer que una visita se convierta en una experiencia. Su cocina quiere mostrar técnica y sabor, y la mayoría de las veces lo logra.

La Rompiente
Alonso de Córdova 4355, Vitacura
@larompiente_cl

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