
Este lugar no sólo le tocó recuperarse de la pandemia y del estallido social, sino que además debió superar un devastador incendio que lo consumió casi por completo, además la muerte prematura de su fundador.
La edad de los restaurantes se debería calcular de forma similar a como lo hacemos con algunas marcas. Este es un rubro tan difícil y cambiante que son pocas las marcas que se crearon en el siglo XX y que aún nos acompañan.
Ahí está el sempiterno Confitería Torres, que ha sabido ampliarse hasta tener tres locales; y otros que están algo fuera del circuito gastronómico de moda, como el Giratorio, Ana María o La Cocina de Javier y que (unos más que otros) gozan de buena salud en cuanto a público y sabores.

Es por eso que, cuando vemos la nueva vida del restaurante Ocean Pacific’s en su primer local del centro de Santiago (cuenta con una segunda ubicación en Vitacura) no queda más que alegrarse. Este espacio nació en 1991, con que lo convierte en un decano de los pescados y mariscos en Chile.
Reconocido principalmente por su particular decoración, donde cada una de sus paredes tiene un pedazo de historia marina, desde fósiles hasta partes de barcos, pasando por sables de diferentes marinas del mundo, mascarones de proa e incluso acuarios con peces tropicales, una nueva vida surgió de las cenizas de un incendio que lo devoró casi por completo en 2019.

En cuanto a cocina, Ocean Pacific’s durante décadas tuvo un estilo muy marcado, con platos abundantes donde la crema y las salsas eran las protagonistas por sobre el producto. Ahora, con el chef Sebastián Salas como asesor, han iniciado un camino más acorde a los nuevos tiempos, uno donde se deja todo el protagonismo a los particulares sabores de nuestra despensa marina.
Partimos la visita con una verdadera prueba para los restaurantes de este tipo, las Almejas en Salsa Verde, nueve unidades presentadas en su concha, muy frescas, de turgente textura y con la presencia justa de la cebolla blanca picada en cubos y el cilantro. Simples y sabrosas.

Seguimos con uno de los platos nuevos de la carta, el Tartar de Atún, servido cubos de palta, cebolla morada, alcaparras algo saladas y una suave emulsión de ajo negro con coral de ostión que se perdió en medio del sabor del aceite.
Avanzamos con un plato que pronto debutará en carta, el Timbal de Centolla, una porción justa de esta delicada carne montada sobre dados de mango maduro, una audaz combinación que va por un interesante camino, y que sólo tiene que encontrar el punto entre el dulzor de la fruta y el suave sabor del crustáceo para hallar balance.

Los clásicos son difíciles de mejorar, pero si se pueden reinterpretar, y eso es lo que pasa con sus Locos Mayo, molusco traído de Calbuco y cocinado lo justo para que quede casi rosado al interior, técnica que le da una suave textura, con leve resistencia al mascarlo, y lo deja con mucho sabor. El acompañamiento de papas confitadas y servidas con una lactosa funciona a la perfección como fino acompañante, aunque no se pude decir lo mismo del encurtido de beterraga, sabroso, pero sin mayor sentido dentro del plato.
La versión más moderna del Ocean Pacific’s llegó en el siguiente plato, la Crema de Alcachofas con Yema de Huevo Curada y Caviar Chileno, un elegante plato con una excelente combi nación entre la sopa y el huevo, pero que se siente algo fuera de tono en este lugar.
Por el mismo camino moderno fue la Degustación de Pulpo, dos trozos de tentáculo de este octópodo, uno del norte de Chile y el otro de Juan Fernández; una buena forma de conocer que las diferencias geográficas tienen directa repercusión en los sabores de los productos.

Seguimos con el Pulpo Grillado, generosos tentáculos crocantes por fuera y de suave carne por dentro montados sobre una abundante cama de vegetales a la parrilla, una golosa combinación que tranquilamente alcanza para dos personas.
Terminamos el almuerzo con un Lenguado Grillado con Papas Fritas, un verdadero pescado de lujo que ya es casi imposible encontrar en las cartas capitalinas. Poco necesita este plato para conquistar, sólo cocinarse al punto justo para poder encantar al paladar.

Punto aparte merece su carta de vinos, una que está camino a convertirse en una de las más interesantes de la capital, donde no sólo se encuentra una selección de etiquetas nacionales que muestran la diversidad vitivinícola actual, sino que además una interesante selección de botellas de España, Italia y Francia que van desde Champagne hasta Supertoscanos, pasando por unos Rioja.
Es interesante lo que pasa en Ocean Pacific’s, un lugar que ha sabido pararse frente a la adversidad y reinventarse en más de una ocasión.
Acá pareciera que hablan dos almas, una que quiere ir por los sabores más puros de nuestra costa y otra que quiere experimentar con algo cercano a la alta cocina. La segunda la miramos con interés, pero la primera es la que nos conquista el alma.
Ocean Pacific’s (Santiago Centro)
Huérfanos 2286, Santiago.
@oceanpacificsrestaurant
