
A un año y medio de su apertura, este lugar ubicado en Vitacura sigue siendo un hit por su coctelería bien lograda, una cocina de nivel y una onda que lo mantiene constantemente a tope.
Jueves al atardecer, y son pocas las mesas libres que quedan en Tamango, el bar de la cervecería artesanal que le da su nombre. Esa suele ser la constante de este lugar que abrió hace algo más de un año y medio en Vitacura.
Y es que acá no solo se lucen las cervezas que ellos producen, sino también una coctelería bien ejecutada y su cocina, un match poco usual de encontrar en los bares dedicados a la bebida hecha a base de cebada u otros cereales.

El responsable de lo que pasa entre las cocteleras es Pablo Zitarosa, bartender argentino ganador del World Class Argentina 2023, quien viaja constantemente para asesorar y supervisar el trabajo del jefe de barra local, Maximiliano Abarca.
Su nueva propuesta, lanzada en febrero, contempla cinco cocktails que son los que conforman la experiencia llamada Isla Tamango. Obviamente, cada uno se puede pedir por separado y en el orden que uno quiera, pero la invitación es hacer un viaje donde el primero es Brunch 75, a base de vodka de jengibre, frutilla, fenogreco (planta originaria de Asia y del sureste de Europa), espumante y perfume de brioche. Se podría pensar que se trata de un perfil dulce, sin embargo, no lo es, siendo más bien intenso. Un aroma a queque es lo que te sorprende de entrada para luego dar paso a lo frutal, mientras un coqueto picor llega al final.

Le sigue Okinawa Vibes, de inspiración asiática, por lo que no extraña que sea elegante, especiado y con un delicado toque floral, pues está hecho con gin de Gochugaru (ají en polvo), lima-limón, sandía, shiso (hierba de la familia de la menta), sidra de pera, bitter de sésamo y clara de huevo para lograr una sensual espuma.
La tercera parada es Oil Me Up, nombre que quiere evocar ese bronceador playero donde el coco es un infaltable. Eso sí, no lleva nada de esa fruta, aunque tus sentidos te engañen. Este efecto se logra por la combinación de Singleton 12 años, Humboldt, manzana verde, pistacho, Palo Santo y Pop-Corn de amaranto.

En este viaje no podía faltar un sour, el que acá se llama Volcán y nace de la mezcla de pisco con mezcal, cúrcuma, canela, lima, horchata de almendras, jengibre negro spicy y perfume de Lapsang Souchong. El ahumado del destilado mexicano se percibe en nariz y en boca, donde además se identifica la nota del agave, que juega bien con la uva del alcohol nacional. Si bien es especiado, mantiene su perfil cítrico.
Al final está La Martinique elaborado con gin con fat wash de coco, ciruela, frutilla, huacatay y Kirsch, un destilado de cereza que viene a potenciar este cocktail que, por su espíritu más goloso y prístino, es ideal para terminar esta experiencia.
Como las cervezas son las protagonistas, las novedades tampoco podían faltar en ese ítem, el que aún está a cargo del sommelier corporativo, Felipe Pizarro. Un ejemplo es Cupido Basta Ya, una NZ Pils estrenada para el 14 de febrero, bastante aromática, de cuerpo ligero, que también es cítrica y frutal.

En tanto, la cocina, dirigida por la chef Isidora de la Cuadra, quien trabajó en el premiado Noma en Dinamarca, mantiene esa línea que revela ingenio y mucha técnica. Muestra de ello son los Langostinos que se Duermen, unos hermosos crustáceos patagónicos que se lucen y se elevan con el impulso de una salsa a limón perfumado y gremolata: chimichurri estilo italiano en base de limón, menta y perejil, que le da una fresca crocancia.
Otro marino es la golosa Merluza Austral con Orzo y Curry Amarillo, elaborado con leche de coco, lima kaffir, cilantro, menta y albahaca, que está para cucharear hasta el final.

En el mundo vegano deslumbra una receta de aires turcos: Berenjena Santa Sofía. El fruto estrella es ahumado y glaseado en miso, técnica que le da un carácter meloso y potencia su textura. Es servida con una ensalada de lentejas beluga y hierbas, bañada en salsa cremosa de tahine que potencian aún más sus sabores.
Los dulces no podían ser menos y así lo demuestra Only Flans con su suave textura y el sabor que da la combinación de coco, frutilla y pomelo rosado, que toma crunchi gracias a un crumble. Lo mismo pasa con la Tarta Vasca que te atrapa por la acidez y consistencia del queso de oveja latxas, que queda perfecto con la compota de durazno de la estación y vaina de vainilla. En otras palabras, un redondo recorrido tanto dentro como fuera de la Isla Tamango.
Tamango Bar
Juan Bautista Pastene 3101, Vitacura.
@tamangobar
