
El clásico restaurante del barrio El Golf ha sabido conquistar a una nueva generación de comensales atraídos por su ambiente relajado, atención cuidada y una excelente selección de cortes a la parrilla.
Durante gran parte de los 80 y los 90 los restaurantes de carne estuvieron dominados por el espíritu masivo, por los grandes espacios donde importaba más la cantidad que la calidad de lo que había en el plato.
Fue durante el cambio de milenio que este tipo de espacios se vistieron de etiqueta, seleccionaron cortes y comenzaron a acercarse a una experiencia más premium. El primero de estos fue Cuerovaca, y a los pocos años, se sumó Happening, una marca argentina creada en 1965 en Buenos Aires que acá debutó de la mano de su dueño, Rodrigo Safrana.

Durante décadas este espacio no solo ha sido reconocido como uno de los espacios más respetados para los carnívoros, si no que ha cultivado un perfil de restaurante corporativo.
La pandemia significó cambios importantes en Happening; su servicio sigue siendo de excelencia pero con personal más joven que le da un ambiente más relajado; su salón principal fue remodelado y ahora está más luminoso y colorido, detalles que han capturado a un público más joven y además a una mayor cantidad de mujeres.

Partimos el almuerzo con unos Langostinos, sabrosos crustáceos con potente gusto a mar, servidos al punto justo, con una carne de buena textura, un aliño que levanta sus sabores y su cabeza que hace que la experiencia pase de lo sutil a lo intenso.
Seguimos con un plato único dentro de las cartas locales, las Carrilleras, de sabrosa e intensa carne desmenuzada, llena de colágeno, mezclada con morcilla y presentada como dos timbales acompañados por papas rosti y una mini ensalada chilena. Un gran plato para los amantes de los sabores intensos y al colágeno, pues es potente en ambos (pero que lamentablemente llegó con una acidez más alta de lo normal, pues usualmente es una receta donde el dulzor predomina).

Otro de los cambios de este lugar es que hace un par de años incorporó una cámara de maduración en seco, un espacio con temperatura y humedad controlada donde no sólo las carnes logran una mejor expresión, sino que también los pescados.
Ese fue el caso del Congrio Madurado, filete de pescado que pasó cinco días en esta cámara y que después es servido a la plancha, con una consistencia muy firme, un sabor intenso y bastante único. Un plato muy particular y que tiene el potencial para convertirse en parada obligada para los amantes de los sabores marinos.

Acompañamos este plato con una porción de sabrosísimas Papas Fritas caseras, abundante porción que estaban crocantes por fuera y cremosas por dentro.
Terminamos la visita con un intenso Lomo Liso Madurado con Hueso, carne con 30 días de crianza donde su textura sorprende desde el primer corte cuando el cuchillo casi no encuentra resistencia. En boca se siente como una mantequilla que necesita poco trabajo de los dientes para disfrutarla. Una verdadera experiencia donde se encuentra, más que intensidad, elegancia.

La carta de vinos de Happening también ha evolucionado, en su gran mayoría por el trabajo de la sommelier Leonor Soza, que aquí ha armado una selección de etiquetas reconocibles por el público que conviven con otras de pequeños productores como Baettig, Gonzalo Guzmán, Massoc Freres o Viñedos de Alcohuaz. Un mix que le da diversidad en cuanto a estilos, cepas y regiones y que la hizo reconocida como la 8ª mejor carta de vinos según la revista especializada La CAV.
A la notable propuesta de vinos se suma una carta de whisky como pocas se ven en otros restaurantes de su tipo, con una variada selección de single malt que incluye joyas como Alberfeldy, Aultmore, Jura, The Macallan y Speyburn.

El restaurante Happening a estas alturas se ha convertido en todo un clásico y no sólo por sus años de vida, sino por su capacidad de reinventarse sin perder nunca su norte, ser un steakhouse donde la elegancia no tienen que ir de la mano de la formalidad.
Happening Santiago
Av. Apoquindo 3090, Las Condes.
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