
Este lugar, con casi dos décadas de vida, va ahora en una dirección más cercana al concepto bistró, con una cocina cómoda y sabrosa que puede ser disfrutada desde el desayuno hasta las primeras horas de la tarde.
Fotografías © Darío Córdova
El impacto en el centro de Santiago ha trascendido momentos puntuales; sus secuelas se han consolidado como un fenómeno prolongado que persiste con los años. El cierre paulatino de comercios emblemáticos y la salida de grandes empresas del casco histórico han reducido considerablemente la actividad comercial, transformando la dinámica urbana y mermando de forma directa el flujo gastronómico de la zona.
Pero hay espacios que se mantienen estoicos, apostando por el centro de la ciudad, sobre todo en formato más casual, como los sándwiches de estilo alemán de La Antigua Fuente o las pizzas de ingredientes generosos de Da Dino.

En cuanto a comedores más finos, son pocos los exponentes, con algunos clásicos como la Confitería Torres o Le Due Torri. El caso del restaurante Cívico – que cuenta con otro local en Nueva Las Condes – es particular, ya que su ubicación al interior del Centro Cultural La Moneda lo ha mantenido durante dos décadas como un espacio para turistas, políticos y empresarios de la zona.
Como buen sobreviviente, este restaurante ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos: dejó de abrir por las noches y concentró su oferta en los horarios del barrio, desde la mañana con desayunos hasta la tarde, para albergar las últimas reuniones.

De su carta de desayunos probamos un sándwich planchado con champiñones, tomillo, berenjena asada y queso, una combinación que se veía bien en el papel, pero donde faltó un poco más de berenjena para hacerlo más enjundioso, aunque la preparación ganó puntos gracias a su pan de masa madre.
También pedimos el Shakshouka, un plato tradicional del Medio Oriente que ha conquistado al mundo occidental, pero que aún es escaso en las cartas locales. Acá un par de huevos vienen escalfados en una sabrosa e intensa salsa de tomates y pimientos asados con cebolla y especias, un amor al primer mordisco, con texturas y sabores que hacen que este sea un plato completamente adictivo, y no sólo para desayunos.

De sus entradas, pedimos una de las más clásicas, el Tiradito de Loco, láminas de este tierno molusco montadas sobre una salsa verde y aderezadas con puntos de palta emulsionada y una suave salsa acevichada que le aporta un toque de acidez.
Si se quiere ir por el camino más liviano, hay un plato vegetariano que realmente vale la pena probar. Se trata de un mix de hongos salteados y servidos con espinaca al dente, crema de hongos, un huevo pochado que le da aún más cremosidad, y unas lascas de parmesano que aportaron no sólo sabor, sino el toque justo de salinidad.

Terminamos con un clásico de este lugar, un Asado de Tira cocinado en sus propios jugos durante horas, una intensa delicia que se deshace de solo mirarlo, bien acompañado por un sabroso puré de berenjenas de notas ahumadas y además hojas de kale y quinoa crocante que ayudaron más en textura que en sabor.
Tal como su cocina, su carta de vinos está enfocada en clásicos bien hechos, como el Chardonnay Expression de Villard o el sabroso Carmenere de Calcu, dos variedades que mejor representan a viñas medianas que no están tan masificadas.
Cívico La Moneda cuenta con vida y con sabor, sobre todo al almuerzo, y esas dos características hacen que este sea una de las mejores opciones de un barrio que de a poco muestra nuevos brotes verdes.
CÍVICO (LA MONEDA)
Plaza de la Ciudadanía 26, Santiago.
@civico_lamoneda
