
Este espacio, que se formó un nombre en Franklin, acaba de llevar sus emparedados XL al ecléctico piso de cocinerías del Mercado Urbano Tobalaba.
Las Fuentes de Soda son parte fundamental de nuestra cultura gastronómica. Llegaron a Chile en la década del 40, como una forma primaria de adaptación a la comida rápida de Estados Unidos, pero que acá viró hacia los sándwiches de estilo alemán, además de un par de platos caseros.

Y si bien estos lugares algo sufrieron con la llegada de las cadenas de fast food gringas, rápidamente se revitalizaron gracias a un nuevo público que buscaba sabor, contundencia e informalidad en una comida al paso. Probablemente fue la llegada de la Fuente Chilena al barrio alto donde se produjo un quiebre en la forma de ver esto espacios; luego de ser refugios para oficinistas y algunos parroquianos y vecinos, este formato se mostró con toda la transversalidad que tiene; desde almuerzos rápidos hasta paseos familiares, pasando por juntas de amigos y reuniones informales.
La Fuente Don César parte con ese entusiasmo en 2019, en pleno barrio Franklin, donde vino a usar parte de la Panadería La Superior, un negocio con más de 100 años de historia. Desde ahí este espacio cimentó una fama bien ganada gracias a sus sánguches tamaño familiar, generosos en ingredientes y en sabores.

Ahora se mudó con camas y petacas al piso -2 del Mercado Urbano Tobalaba (MUT), donde llegó a instalarse con su estética vintage y muchos cachivaches a un costado de La Maestranza, otro espacio que comparte el afán popular de sus platos.
Acá Don César quiere mantener su espíritu, y así se nota desde la llegada, cuando el agua filtrada se pone en mesa como cortesía y además llega un humeante y reponedor tazón de caldo de carne, ideal para recuperar el cuerpo y el alma.
La carta es bastante directa; se puede optar por tres proteínas, pollo, mechada de vacuno, mechada de cerdo, rumano (esa sabrosa combinación de carne molida de res y chancho), hamburguesa de vacuno o vegano, mientras que los panes a optar son marraqueta, frica, hallulla o colisa, además de poder servirlo al plato.

Una vez hecha esas primeras elecciones se puede ir por 10 diferentes combinaciones, desde las más tradicionales hasta algunas de inspiración gringa.
Partimos nuestro recorrido con una Mechada de Vacuno con coleslaw (que es más una ensalada de repollo y zanahoria rallada), palta, tomate, pepinillos, mayo casera, cebolla crispy y salsa especial, un sabroso e intenso tapapecho cocinado por horas que aguanta la masiva carga de sabor de esta combinación, donde además hay una interesante mezcla de texturas, desde una esponjosa marraqueta que soporta sin problemas la humedad de esta preparación, hasta la cremosidad de la palta y el crocante del pepino encurtido y de la cebolla.

Seguimos con el Rumano, mezcla de pulpa de cerdo y tapapecho por partes iguales que es una bomba al paladar, rico en aliños y que no se siente pesado gracias a la ausencia de ajo. Acá llegó en pan frica, con queso mozzarella fundido, tomate, pepinillos y mayonesa casera. Probablemente el mejor sandwich que probamos en esta visita, una versión interesante, única y con mucha personalidad de la hamburguesa, sobre todo por su compacta textura.

La Mechada de Cerdo la probamos en un formato más USA, servida en hallulla (un pan que definitivamente no es el mejor para emparedados abundantes en salsas), con un mix de quesos mozzarella y cheddar fundidos, cebolla caramelizada, mayo casera y salsa Don César, una golosa receta que se siente con una suave nota dulzona.

Terminamos con una Hamburguesa de Vacuno acompañada de un mix de tres quesos, mozzarella, cheddar y crema, además de unas gruesas láminas de tocino, una sorprendente combinación donde la mezcla de los tres quesos resulta muy bien. Lamentablemente acá faltó temperatura, un error que se sintió sobre todo en el tocino y en el queso cheddar.

Ojo, que cada sándwich además viene acompañado por papas fritas caseras y un ají en escabeche que en la gran mayoría de los casos aporta bastante sabor a las preparaciones.
Lamentablemente, como todo espacio en el MUT, aún no tienen patente de alcohol, porque acá se necesita una carta de cervezas de manera urgente.
Está entretenida esta versión 2.0 de Don César, un lugar que apuesta por que nadie de sus comensales salga con hambre, y lo hace no sólo con recetas contundentes y muy sabrosas, sino que además con una cocina rápida, con tiempos de espera limitados, una característica ideal para los que cuentan con poco tiempo para el almuerzo, o para los visitantes que llegan con el hambre a flor de piel.
Fuente de Soda Don César
Av. Apoquindo 2770, Piso -2, Las Condes
@doncesar_fuentedesoda

Excelente artículo y estupendo restorant