
Con una acotada, pero diversa carta de coctelería de autor, la barra de este hotel ofrece una experiencia de buen nivel en pleno barrio El Golf.
En Roger de Flor, esa pequeña calle que se encuentra al costado del monumental Mercado Urbano Tobalaba (MUT), y pasando casi desapercibida, está la entrada a Lila, el bar y restaurante del Hotel Pullman El Bosque.

Cuando se atraviesa su puerta de vidrio lo primero que llama la atención es el diseño moderno y colorido que envuelve sus espacios. A un costado, algo más a lo lejos, se distingue la barra, la que está comandada por la bartender boliviana Raquel Mamani, quien trabaja codo a codo con su compatriota Luis Manuel Villaverde.
La ganadora de La Coctelera Festival 2019 ya lleva un año a cargo de este espacio, al cual llegó para darle un refresh y potenciarlo, pues se trataba de una propuesta que estaba algo en el olvido dentro del hotel. Por eso, se trabajó en seleccionar los cocktails que compondrían esta carta, la que estaría compuesta por algunos clásicos y otros de autor, los que fueron creados de forma colaborativa.

Así nació la propuesta, que se mantiene intacta desde los inicios, pero que debería cambiar en octubre o noviembre, para agregar nuevas recetas, dejando solo algunos de los hits. Hoy existen cinco, todos con diversos alcoholes base, perfiles y cristalería, para así poder abarcar los diferentes gustos de las personas que visitan el lugar.
Uno de los que ha sido un boom es el elegante Meister Piece: un clarificado de pisco añejado premium, que va con amaretto, mix de cítricos, como naranja y limón, y Jagermeister, una combinación que da vida a un brebaje de sabores prístinos y con muchas capas, una de las cuales trae recuerdos a huesillo.

Uno que es ideal para partir es Not Paloma, que es una reversión del clásico mexicano, pero que en este caso va con tequila, tónica de pomelo, limón, Degollador, que levanta y que se potencia con el mix de merkén con sal, el que le da un punchi ahumado y una personalidad chilena a este cocktail equilibrado y de discreto amargor. De garnish tiene un gajo de naranja cubierta de merkén, lo que le da aún más power, además, de un fresco y jugoso acierto.
Otro muy popular es Coco Fly, que está compuesto por una cuota de gin, infusión de té de mariposa, syrup de coco, limón con un toque ahumado. En tanto, el vodka se hace presente con el Bomb Berry, que además lleva cordial de frutilla, vainilla y espumante Brut.

Pasando a los clásicos, estos están bien logrados y en la oferta contempla ocho alternativas, dejando fuera dos opciones de sour y el mundo de los Spritz. Un ejemplo es el Manhattan, que llega con su elegante y sobria impronta, pues es preparado con Bulleit Bourbon, vermú rosso y amargo de angostura.
Todo esto se puede complementar con algunas opciones para picar, las que por formato quedan cómodas, tal como ocurre con su Tataki de Atún, un pescado terso que se complementa con un carpaccio de palta, en este caso no en su mejor punto, con dressing de naranja, jengibre, miel y puerro frito.

Para quienes gustan sentarse en la barra, Lila es una buena alternativa por su diseño, la calidad de sus brebajes y la posibilidad de conversar y probar sabores de la coctelera de dos bartender bolivianos, que, con interesantes enfoques, están dándole un shake potente a la coctelería del barrio El Golf.
Lila (Pullman El Bosque)
Roger de Flor 2770, Las Condes.
@lilaelbosque
