Δ ESTE LUGAR CERRÓ DEFINITIVAMENTE Δ

La nueva vida del restaurante de carnes Pampa

Este asador argentino acaba de abrir sus puertas en calle Nueva Costanera, luego de haber tenido dos locaciones anteriores en Providencia.

Hay restaurantes que parecen vivir más allá de sus locaciones, un puñado de locales que han logrado sobrevivir en más de un espacio, barrio y comuna.

Uno de ellos es Pampa, un lugar que partió en 2018 como un comedor argentino ubicado en la esquina de Providencia con Pedro de Valdivia; al poco andar se mudó con camas y petacas a uno de los polos gastronómicos de esa comuna, la Plaza del Sol, y se ubicó entre dos clásicos, Rivoli y Baco, y luego de capear la pandemia, decidió abrir por tercera vez, en esta ocasión en Nueva Costanera.

El espacio en una primera instancia estuvo concebido para que se instalara Carne, la hamburguesería del chef argentino Mauro Coalgreco, pero cuando ese proyecto quedó en el camino, fue la oportunidad para revivir esta marca de carnes a la parrilla.

Con pocas semanas de vida, este espacio aún está en rodaje, pero la experiencia ayuda a que ello se sienta menos.

Foto: © Darío Córdova

Partimos la visita con un clásico parrillero, unas sabrosas Mollejas que llegaron laminadas, con una textura perfecta, muy crocantes por fuera y cremosas por dentro. Consultamos, y son un mix entre corazón y cuello (las primeras son más carnosas mientras que las segundas son más alargadas y delgadas) pues lamentablemente ya no hay proveedores que las diferencien. Un plato logrado, que vino acompañado por unas hojas verdes que sobraban.

Foto: © Darío Córdova

Seguimos con unos Arancinis, bolas de arroz fritas, adobadas con azafrán, rellenas de queso, montadas sobre una salsa de crustáceos y coronadas por camarones grillados, una receta que merece revisión, pues si bien tenía una cobertura crocante y un buen aliño, los granos sobrecocidos poco aportaron.

Las cosas mejoraron bastante cuando llegó el Bife Ancho, 300 gramos de lomo liso bien cocinado, sabroso, servido a punto, con un buen chimichurri y una acertada salsa de pimienta. Un buen representante de un corte ideal para los que no son amantes de la grasa.

Foto: © Darío Córdova

Seguimos con la Ceja, la porción de carne que cubre al Ojo de Bife y que probablemente sea uno de los cortes más sabrosos del vacuno. Acá llegó jugoso, intenso y con una grasa bien infiltrada que se derrite en el paladar y que le da una suave pincelada dulce que se mantiene por largo rato luego de haberlo probado.

Una de las gracias de Pampa (en todas sus locaciones) es que su carta carrilera no se circunscribe sólo al vacuno, y eso se agradece luego de probar su Matambrito con Roquefort, generoso trozo de malaya de cerdo bien cocinado servido con una porción generosa de queso azul y acertados anillos de cebolla grillada. Una verdadera bomba de sabor que tiene todo para convertirse en un hit, aunque debería cambiar su nombre y transparentar sus ingredientes.

Foto: © Darío Córdova

Terminamos con otro emblema de la parrilla argentina, la Pamplona, arrollado de pechuga de pollo relleno con cebolla, pimentón rojo, amarillo y verde y además aceituna verde, todo envuelto en tocino y servido sobre una acertada salsa de espinacas, una bomba de sabor que se puede encontrar en pocos lugares en la capital.

Todas las carnes vienen acompañadas de papas de triple cocción, y estas merecen un espacio aparte, pues las tres técnicas que se les aplica dan como resultado un acompañamiento completamente adictivo, crocante como pocas y con una carne cremosa que saca aplausos.

Foto: © Darío Córdova

Su carta de vinos está en el mismo status que su carta de comidas, un work in progress que promete un futuro más variado, aunque el día de nuestra visita pudimos probar copas tan diversas con un Santa Ema Amplus Carmenre y un sabroso Calyptra Vivendo Cabernet Sauvignon, dos etiquetas que muestran miradas muy diferentes del vino.

La parrilla y las carnes están dominadas en Pampa, así que quienes vayan a disfrutar de cortes bien hechos probablemente queden satisfechos. Los detalles como el orden del servicio (atento, pero sin protocolo) y los platos que salen de cocina donde se debe poner las ganas de mejorar, sobre todo considerando que el barrio donde se encuentra ahora es uno de los más competitivos de la gastronomía chilena.

Un buen desafío para una marca que ha sabido adaptarse, pero que hoy vive un reto mayor para hacerse un espacio entre los asadores del barrio alto, una categoría que ya tiene nombres consagrados como Rubaiyat, La Cabrera y Carnal. Puede que todavía haya espacio para ello. Al menos publico parece haber.

Pampa Grill & Bar.
Nueva Costanera 3980, Vitacura.
@pampagrillandbar

3 comentarios

  1. El proyecto de CARNE no quedó en el camino, se cagaron al dueño real, Colagreco.
    Ahora se cagan a sus propios socios y no cumplen con las normas laborales de los trabajadores… Esa reseña estaría mas jugosa que la carne pseudo argentina que tienen en el restaurant.

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