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Misceláneo: apuesta contemporánea en un lugar inesperado

Miscelaneo Bar

Este espacio recién abierto va contra la corriente, con una ubicación discreta y una cocina moderna que apuesta por marcar en el mapa a un sector alejado de los circuitos gastronómicos de Santiago.

Santiago es un lugar de guetos gastronómicos, de barrios creados a punta de tiempo o a fuerza de convicción. Dentro de todo, son pocos los restaurantes que se aventuran fuera de un ecosistema consolidado, aunque quienes lo hacen tienen la posibilidad de convertirse en un espacio reconocido con parroquianos fieles.

A esto es lo que apuesta Misceláneo, un restobar que acaba de abrir sus puertas en un lugar impensado y casi secreto, el edificio de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santa María de Manquehue, lugar que ya se ha consolidado como una de las construcciones de vanguardia de nuestra capital.

Miscelaneo Bar
Misceláneo. Foto: © Darío Córdova

El espacio es amplio, abierto y dueño de una particular sensación acogedora, ambiente que ayuda a olvidar por unos momentos que nos encontramos en medio de un moderno complejo de edificios de la capital.

Sus redes sociales muestran una propuesta donde la mixtura lo es todo, con ingredientes y recetas chilenas que se mezclan con sabores del mundo, con mucha técnica y algo de irreverencia, expectativas cuya tarea de cumplirlas recae en la joven y experimentada chef Constanza Roa.

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Crispy Tuna. Foto: © Darío Córdova

Partimos con un Crispy Tuna, masa de wantán frita terminada con un tártaro de atún y edamame aderezado con lactonesa spicy y láminas de palta. Un aperitivo correcto, con una buena textura crocante y un pescado bien aliñado, pero algo falto de personalidad.

Seguimos con una sabrosa Coliflor y setas del Zen, donde esta noble verdura es cocinada hasta quedar al dente, acompañado de champiñones ostra asados y una salsa de mostaza miso que hace toda la diferencia, levemente especiada y casi adictiva.

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Coliflor y Setas del Zen. Foto: © Darío Córdova

Pasamos a las carnes con el Tartar al Hueso, tártaro de filete de vacuno cortado a cuchillo presentado sobre un hueso de tuétano y aderezado con pepinillo encurtido, mostaza dulce y una lactonesa de tuétano que si bien se veía sabrosa en el papel, al estar servida fría daba una nota pastosa que restó un par de puntos al plato.

Los más egoístas también tienen platos pensado para ellos, uno de esos es el Rib Eye Angus, generoso trozo de vetado servido a punto, con un aliño tan simple como efectivo, una mantequilla aliñada que logra darle la vuelta y lo hace aún más goloso. Los champiñones parís salteados que lo acompañaban sólo hicieron aún más redonda la experiencia.

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Tartar al Hueso. Foto: © Darío Córdova

Los postres tienen una nota más evocadora que el resto de su carta, partiendo por el Cuchuflí, Maní, Barquillo, una oda a los snacks playeros donde se combina el sabor y la textura de estos tres productos y, por un momento, uno logra viajar a través del paladar a tardes en el litoral central.

Por el mismo camino va el Semifrío de Sémola con Leche, media esfera bañada en salsa de toffee y acompañada de un particular crocante de manzana, mezcla dominada por el gusto de la canela que en más de algo recuerda al arroz con leche casero de los ochenta.

Lo que viene en Misceláneo.

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Parte de la coctelería que se viene. Foto: © Darío Córdova

Acá la noche va a jugar un papel preponderante, por lo que mientras esperan la patente de alcoholes están diseñando una interesante carta de cócteles que será un viaje por distintos rincones de Chile.

A cargo de un equipo comandado por la bartender Camila Aguirre, la barra despachará una serie de cócteles donde el uso de botánicos chilenos será su sello, desde una reversión del pisco sour con una marcada nota mentolada y espuma a base de albúmina vegana, hasta una especie de fizz a cuya base de gin se agrega un óleo de piña con manzanilla y ají verde, lemon grass y un toque de vermú bianco.  

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La Barra de Misceláneo. Foto: © Darío Córdova

En cuanto a su carta de vinos, la sommelier Rocío Alvarado está preparando una selección de vinos dinámica – que podrá ir rotando con el tiempo – compuesta tanto por etiquetas tradicionales como por propuestas emergentes o que se han vuelto populares en circuitos más alternativos.

La apuesta, nos cuentan, es atraer a un público más joven, ávido de probar cosas nuevas, jugando con cepas diferentes como el cinsault, país o semillón, o estilos como el vino naranjo o el pet nat, con orígenes distintos y productores tan diversos como Leo Erazo, JP Martin o Garage Wine Co.

Misceláneo.
Av. Santa Maria 5870, Vitacura.
@miscelaneo.bar

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