
Este bar acaba de instalarse en el segundo piso de un strip center donde, en un ambiente ondero, entrega una propuesta ad hoc a su estilo, tanto en barra como en cocina.
“No se trata de ser correcto, se trata de ser auténtico, desinhibido y disfrutar cada sorbo como si fuera el último”. Esa es parte de la proclama de Rossie La Loca, el nuevo bar que se instaló el 20 de agosto en La Reina, en el segundo piso de un strip center, y que define en gran parte la esencia de este lugar que presenta, en general, una coctelería de autor lúdica y equilibrada, con montajes atractivos y cuidados; características que también podrían llegar a definir su cocina.
Esto, más su bella barra y lo ondero del lugar -murallas con diseño, mucho verde, luces controladas y lámparas de colores y texturas-, no es del todo extraño si se entiende que este bar es hermano de Gracielo y Guachita Culebra, ambos ubicados en Providencia, uno frente al otro en lo que es uno de los polos de bares de Santiago.

Para entender los sabores que nacen de su barra está Delirio, una creación power que visualmente llama la atención no solo por su recipiente sino también por las capas de colores de dos ingredientes que quedan separados: jugo de naranja y Carménere. Esta dupla busca evocar tanto a la sangría como al navegado, dos recetas a base de vino. Por eso, cuenta con un toque especiado que se maneja bien con un dulzor controlado, dado que además lleva pisco 35°, syrup de cedrón y triple sec.
Siguiendo en la línea de taninos marcados, otra de las recetas que componen el apartado de Malicias, donde hay once alternativas, es Capitán del Bosque, el que llega con un espíritu más fresco, una nota dulce precisa y un mentol final gracias a una infusión de eucalipto. El syrup de vino tinto le da estructura, la que se potencia, haciendo un buen match, con las frambuesas que acompañan. También la base es un pisco de 35 más jugo de limón y tónica.

Otro, Locura De Rossie, es el más pedido en el poco tiempo que lleva este lugar, quizás por la llamativa piña dorada en la que llega gin infusionado con arándanos, jugo de piña, syrup de cranberry, limón y un toque de tónica floral, que se marca bastante, al igual que los frutos rojos. Acá encuentras pocas capas de sabor y no la suficiente estructura, dejándolo más atrás que el resto.
Como antesala para los clásicos (hay una veintena de alternativas, donde no podía faltar el Negroni, el que llega elaborado como corresponde), hay reversiones y uno que destaca es Tikicilin, el que se inspira en el Penicilin. Por eso, lleva Whisky Ballantines Finest, Chivas 12 años y un syrup de jengibre con especias y miel, que se complementa con algo de maracuyá, jugo de limón y ginger beer, combinación en la que se encuentran en balance el dulce con el picor, logrando una fresca estructura que lo hace fácil de beber.

Para acompañar todo esto hay un abanico de sabores que abarca opciones cárnicas, vegetarianas y del mar, como el Tataki de Atún, que aparece con un buen gramaje y correcta elaboración, evidenciando un producto bien tratado, que se eleva con una salsa ponzu y una de huancaina, más algo de sésamo y un poco de hojas verdes.
Pasando a las carnes rojas y a preparaciones más golosas, están unos notables Sobrecitos Wantán, elaborados en el lugar, que son fritos de forma óptima, por lo que no llegan aceitosos, pero sí lo suficientemente crunchi para seducir al primer mordisco y dejar a la vista su relleno: un enjundioso pino de cerdo y setas – Shiitake, Portobello y Paris- más una mezcla de especias que le regalan una impronta asiática, y donde el furikake, tampoco podía faltar. Las seis unidades nadan en un espejo de teriyaki, que le da dulzor, mientras que el cebollín que acompaña refresca y da un nuevo crunchi.

En el mundo veggie están los KFC (Koliflor Fake Chicken), haciendo alusión a las alitas de pollo de la marca estadounidense, aunque acá esa proteína es reemplazada por unos pequeños coliflor apanados en una masa que en vez de maíz ocupa chuño, que le da buena crocancia y sabor, lo que encuentra un buen match en los arbolitos de coliflor teñidos con betarraga y encurtidos, que además de un atractivo color aportan un punto de acidez que controla el dulzor de una discreta dosis de salsa spring casera hecha a base de zanahoria y maracuyá, que también lleva pimienta de sichuan, más unos brotes, que no aportan, y ciboulette.

Así como no podían faltar las papas fritas con varios ingredientes encima, tampoco las hamburguesas, disponibles en una versión vegetariana. Dentro de estas alternativas está la Rodeo King, una smashburger de 100 gramos, la que lamentablemente no llega del todo lograda, pues queda al debe en jugosidad y textura, mientras que el pan que la cubre tampoco le ayuda a ganar puntos, aunque sí lo hace una doble porción de queso americano, unos bien logrados aros de cebolla, el tocino que siempre es un gol si se quiere más punchi y una generosa dosis de BBQ que contribuye a compensar la falta de sazón, cremosidad y jugosidad que debería aportar la carne.

Para terminar hay solo un postre y no es necesario más, ya que ha sido todo un boom en Gracielo, donde también está, transformándolo en un clásico dentro de estas marcas hermanas. Esto porque Manjarate Casero, con merenguitos, chocolate al 56% República del Cacao y nibs de cacao, lleva bien puesto su nombre, pues ambas palabras quedan en evidencia desde el primer bocado con un manjarate alucinante, terso y sabroso, que da la idea de que fue hecho en casa, y una de dulzura controlada que demuestra que Rossie no está tan loca, pues sabe cuáles son los hits que deben ser parte de su carta.
Rossie La Loca
Aguas Claras 1700, Piso 2, La Reina
@rossie_laloca
