
El equipo de bartenders de Siam Thai viene desarrollando hace meses una coctelería de autor que comienza a posicionarse entre las más interesantes de la capital.
Quizás conozcas Siam Thai, ese restaurant que partió el 2015 como una pequeña picada y que dos años después se instaló con un amplio local en Barrio Italia. Tras todos estos años, ha sabido mantener una clientela fiel que vuelve por su cocina thai y que ha visto crecer sus espacios, experiencia que desde hace siete meses se acompaña de una sólida propuesta de coctelería de autor.

Si en otros lados el concepto que inspira a una carta de coctelería puede girar en torno a las siete maravillas del mundo, los grandes clásicos del cine o los signos del zodiaco, aquí la propuesta de inspira en los arcanos mayores que componen el tarot. Una idea lúdica y audaz que hace uso de ese lenguaje simbólico y predictivo, para dar vida a grandes cócteles.
Un viaje con productos provenientes de distintas partes del mundo compone El Carro, mezcla de sake, licor de durazno Peachtree, infusión de agua de azahar, té de goji y miel. Un cóctel muy aromático, ligero y de dulzor controlado, donde las marcadas notas a durazno juegan con toques florales y cítricos, convirtiéndolo en un gran aperitivo.

Subiendo algunos peldaños en estructura y graduación alcohólica, La Sacerdotisa baila en una elegante combinación que trae Gin Puerto de Indias, licor de sauco Marie Brizard, vino blanco infusionado en hierbas (paico, cedrón y llantén, entre otras) y bitter de naranja. Es ligero, pero más sedoso y complejo que el anterior, rematando con el final largo donde predominan el perfil herbáceo.
Con un equipo de bartenders experimentado y bien informado, la barra se mueve por un ejercicio colaborativo en que las mezclas logran algo nuevo y equilibrado, ese fin sagrado que uno busca cuando se habla de coctelería de autor.

Si La Sacerdotisa ya coquetea con ciertos matices, El Sol, inspirado en el primigenio Punch – un estilo de bebida considerado el cóctel más antiguo del mundo -, lo hace de manera rotunda con una base donde se mezclan el Johnnie Walker Blonde con jugo de tamarindo clarificado, syrup de banana y bitter angostura. Servido con una banana deshidratada con gel de hibisco a modo de garnish, aquí hay dulzor y acidez en equilibrio, con un rico final que recuerda al licor de marrasquino.

Sabores más conocidos llegan con El Diablo, como si el clásico dicho “más vale diablo conocido que por conocer” se materializara en esta interpretación del arcano que representa la tentación y el caos. Una sexy espuma corona una mezcla a base de Johnnie Walker Black, Johnnie Walker Blonde, syrup de piña, reducción de Pinot Noir con piña asada y cacho de cabra, logrando un cóctel refrescante, frutal, levemente especiado y ahumado.

Otro que también activa la memoria es El Emperador, cóctel que rememora al clásico Negroni, pero que le da más de una vuelta. Gin, Jerez Tío Pepe Palomino Fino – ojo con este noble producto que comienza a tomarse las barras de Santiago -, amargo italiano casero y Martini Rubino, dan vida a un cóctel robusto y la vez refinado, perfecto para cerrar la noche.
Siam Thai.
Av. Italia 1139, Providencia.
@siamthaichile
