Experiencias

Sabores del mundo, producto local: la apuesta de Tera

Un pequeño espacio en la calle Los Leones parece el refugio perfecto para una propuesta de productos frescos, ejecutados con recetas de las grandes gastronomías del mundo.

Fotografías © Darío Córdova

Durante las últimas décadas, las transformaciones gastronómicas más profundas han estado ligadas a inversiones millonarias. La tendencia dominante fue el desembarco de marcas internacionales en sectores exclusivos y la apertura de proyectos firmados por chefs de renombre en centros comerciales de moda.

Pero la pandemia cortó toda esta glamorosa inversión y dejó algo estancado el panorama. Eso hasta hace un par de años, cuando una serie de jóvenes cocineros decidieron dejar de lado las puestas en escena fastuosas y se lanzaron con propuestas de baja inversión, pero que muchas veces logran un gran sabor.

Tartar de Trucha

Eso es lo que pareciera que sucede en Tera, una de las últimas aperturas en Providencia y que aparece como puerta de entrada a Distrito 229 Food, un amplio patio interior que se ha ido llenando de propuestas culinarias.

Detrás de esta iniciativa se encuentra el joven cocinero Pablo González, quien explora una carta donde el producto local y estacional es interpretado mediante técnicas de cocinas milenarias. De ahí que, junto a recetas peruanas o japonesas, sea posible encontrar por ejemplo, platos Italianos.

Katsu Veggie

Partimos la visita con un Tiradito de Corvina, fresco pescado de corte demasiado grueso (se asemejaba más a un sashimi), textura cremosa y una suave nota agridulce dada por una salsa que además tenía un delicado toque herbal.

Seguimos con el Tartar de Trucha, un cremoso pescado originario de Panguipulli cortado en dados pequeños y mezclado con palta, aderezado con mostaza antigua y algunos puntos de caviar, todo montado sobre un cremoso de albahaca. Un plato logrado, pero donde se pierde la esencia del pescado.

También pedimos un Katsu Veggie, crocantes verduras en tempura que se disfrutan mejor al probarlas envueltas en una hoja de lechuga al estilo de los nem vietnamitas.

Katsu Sando

Al debe quedaron sus Arancini, esas sabrosas bolas de risotto fritas que en esta ocasión venían con un apanado grueso, rellenos de queso y aliñados con curry. Otro plato que necesita trabajo es el Katsu Sando, con un filete de cerdo de buen apanado, textura blanda pero incómodo para comer debido a su gran tamaño. El pan de molde que lo sostiene habría resultado más interesante de haberse montado con el clásico brioche.

Terminamos con un plato simple, pero no por eso menos goloso: el Wok Mar & Tierra. Viene con arroz chafa, dados de pechuga de pollo, camarones y unos trozos de jibia que se sintieron algo fuera de lugar. Todo coronado por unos huevos fritos que hacen las veces de cremosa salsa; un plato sabroso que le falta afinar más sus ingredientes para integrar más sus sabores.

Wok Mar & Tierra

Como muchos de estos espacios, la patente de alcohol aún está en trámite, así que por el momento son los jugos, las limonadas y algunos mocktails bien elaborados los que se llevan el peso del acompañamiento líquido.

Está interesante la propuesta de Tera, un espacio donde se nota que hay pasión, ganas y técnica, pero que tiene que afinar más el diseño de alguno de sus platos para poder convertirse un imperdible de los que trabajan y viven en los alrededores del Metro Los Leones.

Tera.
Los Leones 229, Providencia.
@tera.restoran

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