
Tras su cierre en 2024, el reconocido restaurante del chef Moma Adrianzén reabre sus puertas en CV Galería; una propuesta que apuesta por el reencuentro con sus platos más icónicos y una puesta en escena renovada.
Fotografías © Jeronimo
Vitacura sigue dando que hablar en cuanto a aperturas —y también cierres— de bares y restaurantes. Si el 2025 fue noticioso, este año no será la excepción, siendo CV Galería uno de los principales polos que se reconfigura con nuevos actores.
Uno de ellos es Jeronimo, que tras su cierre en 2024, regresa con bombos y platillos en el espacio que antes ocupó Malva Loca. Una nueva ubicación, nueva puesta en escena y los sabores de siempre, con ese mestizaje que cruza Latinoamérica con el resto del mundo bajo la mirada del reconocido chef peruano Moma Adrianzén.

En esta nueva casa, que abrió sus puertas hace algunas semanas, su carta mantiene varios de sus clásicos, partiendo por sus icónicos conos de salmón, con un tartar fresco y cremoso que se complementa bien con aioli y abundante palta. Otro es el tiradito ahumado —en nuestro caso de corvina— bañado en una salsa de ají amarillo y servido con chalaquita y trozos de pulpo, un plato que recordábamos redondo pero que esta vez se vio opacado por la textura de los frijoles panamito.
Los tacos siempre han sido en Jerónimo una muestra jugada que se aleja de los cánones puristas, y así se presentan en esta nueva versión, como el que viene con unos jugosos langostinos en tempura con una salsa dulce y de rico picor.

Su barra Josper cuenta con nuevos invitados; entre ellos, unos notables ostiones que llegan bañados por una salsa sweet spicy, zumo de limón y cebollín. De ahí también sale el sudado thai: pesca del día servida sobre un curry verde donde resaltan el cilantro y el jengibre, acompañada de un arroz blanco especiado muy aromático.
La carta de vinos es una selección de etiquetas clásicas donde se echan de menos cepas frescas y versátiles como la Garnacha y el Cinsault, las cuales podrían acompañar muy bien a sus platos. La coctelería, en cambio, sigue el camino iniciado en su etapa anterior, con algunos imperdibles como el Negroni de la Muerte.

Es muy temprano aún para decir si esta «segunda parte» de Jeronimo es mejor que la primera, pero este es un buen inicio que muestra una continuidad coherente. Más allá de los detalles que siempre aparecen en las primeras semanas, es una propuesta que invita a compartir y celebrar el regreso de un nombre que, bajo una cocina lúdica, dejó en su primera etapa una huella en la escena local.
Jeronimo .
Alonso de Córdova 4355, Vitacura.
@jerominostgo
