
Esta singular propuesta es más que un local para tomar un café o comer algo; es un espacio donde se promueve la lectura gracias a una nutrida oferta de libros para leer en el lugar. También la poesía y la música, ambas con instancias que han alcanzado ribetes internacionales.
Abbas Abi-Raad se sienta en el segundo piso de El Pasaje, la cafetería que creó en noviembre de 2023, de espalda a una gran biblioteca. Se voltea y empieza a sacar libros. De pronto, abre uno y sin mayor preámbulo, como carta de presentación, comienza a leer el poema Advenimiento del libro Playstation de Cristina Peri Rossi, autora uruguaya ganadora del Premio Miguel de Cervantes, que le fascina. Un detalle que permite conocer mejor a este libanés de 36 años.
Llegó a Chile a los dos años, específicamente a Viña del Mar, y más tarde vivió en Uruguay para estudiar Derecho. Ejerció su profesión hasta que decidió volcarse de lleno en este proyecto, algo que jamás imaginó. Porque si se vislumbran sus inquietudes e intereses, mejor se entiende la esencia de este espacio, ubicado en la esquina de 9 Norte con 2 Oriente en la llamada Ciudad Jardín.

Abbas viaja todo el tiempo y se siente tan poco chileno como libanés. Eso lo motivó a irse a vivir a Uruguay, donde creía que podía encontrar el estilo de vida que anhelaba tener: una sociedad más solidaria, sin doble careta, arribismos ni machismo, que no estuviese marcada por el catolicismo culposo ni la dictadura. Eso, entre otras cosas. Luego de siete años, el estallido social lo trajo de vuelta con la esperanza de que Chile podría acercarse a esa sociedad que quería. Si bien, siente que ese sueño se diluyó, se quedó en la ciudad donde creció para montar un espacio que tuviera sus propias reglas y fueran en sintonía con esos valores que ha buscado.
Así nace El Pasaje, nombre de la cafetería que tienen unos amigos suyos en Mendoza, Argentina, que fueron los primeros socios. La distancia hizo que Abbas quedara solo y que el nombre tuviera sentido al hacer alusión a los extractos de los textos. Eso, porque le encanta leer. Es más, ha escrito dos —En Tránsito y Sopor— y suele hacer presentaciones en ferias de libros nacionales e internacionales. Para la apertura tenía a disposición 500 ejemplares y una cafetera prestada. Sin embargo, vendió más de lo que pensaba. Ahí vio que había futuro y decidió darle mayor forma a ese lugar acogedor y vibrante que había buscado por tanto tiempo en la ciudad y que no había encontrado.

A los días su amigo cantautor, Chinoy (Mauricio Castillo), le pidió el espacio para tocar. Lo grabó y lo subió a lo que hoy es el canal de Youtube de la cafetería. Ese fue el comienzo de múltiples llamados, como el de Lisa Cerati, que se presentó a la semana siguiente. También de amistades, como la del músico Fernando Milagros, quien lo llamó en medio de esta entrevista. Así nacieron las Sesiones Pasajeras, conciertos íntimos con artistas nacionales e internacionales; Encuentros Pasajeros, donde la música se mezcla con charlas; y Se Busca Poeta, un concurso propio lanzado el 2025 que traspasó las fronteras y que se repetirá este año. Pronto se estrenará su primera versión de cine bajo las estrellas.
Con el tiempo se fue nutriendo la oferta de encuentros, la cafetería y cocina se fueron puliendo, mientras la librería iba creciendo, teniendo actualmente más de 2.500 ejemplares, todos elegidos con pinzas. Los posavasos comenzaron a tener pasajes que cambian constantemente. Todo esto en medio de un ambiente donde prima la madera, que se mezcla con el verde, murales de artistas, una gráfica de Palestina libre, e instrumentos, como el ukelele que Jack Johnson le regaló a Abbas, detalle que cuenta al pasar, sin mayor alarde y en medio de otra historia.

Hoy trabaja con diez tipos de granos de café de diversos orígenes, los que están disponibles en las típicas preparaciones, que llegan como corresponden, un trabajo liderado por el jefe de barra y barista Cristian Gallardo. A esto se suma sus filtrados con cuatro tipos: Sevilla, Hondura La Paz, Wush Wush y Kenia Gashami, de tostaduría Renacuajo, aunque también trabaja con una local liderada por mujeres, Sorbo.
En frío está Espresso Salted Caramel, que es una doble carga de café que combina muy bien con el caramelo salado, que regala cuerpo y textura, dejándolo ligero y fácil de beber, además de un sabor especial. También hay té, jugos, kombucha, bebidas y otras elaboraciones como el reconfortante y especiado Chai Latte Flamingo, a base de té con canela, cardamomo, pimienta, aromatizado con vainilla y leche animal o vegetal.

Para comer, partieron con una oferta de clásicos, tanto en bollería como en salados. Sin embargo, desde el año pasado la carta dio un giro a recetas propias, según Abbas para que la gente se ahorre las odiosas comparaciones. Esto, en todas sus versiones: desayuno, almuerzo, tarde y brunch.
A fines de octubre de 2025, contactó a la comunidad que tiene El Pasaje en un canal de difusión y montó toda la carta para que la gente opinara y diera feedback. Quedó todo lo propuesto por la jefa de cocina, Verónica Visarri, y salió la idea de tener pan sin gluten, ítem en el que están trabajando para lograr la producción propia, dado que todo el resto lo elaboran ellos.

Su croissant es sabroso y esponjoso, permitiendo aguantar perfecto los diferentes rellenos, como el de Pera Queso Azul, con una fruta caramelizada que llega en un punto de dulzor y turgencia preciso para combinar y refrescar la dosis de queso azul, que toma otro contrapunto con la rúcula y adquiere crocancia con una dosis de nueces tostadas. Al otro lado, un Sandwich de Tofu aparece bien humectado, acompañado de hojas verdes y unos buenos encurtidos que dan mayor profundidad de sabor.
Para el almuerzo hay un menú del día; bowls marinos, mediterráneos y veganos; pastas frescas hechas ahí; y hojas de parra preparadas por la mamá de Abbas, Dalal Gosen, plato que consta de una docena de tiernos rollitos, de sazón preciso —que pueden ser de carne animal o de soya—, que van acompañado de hummus, que en este caso le faltaba algo de humectación, tomates secos y paprika.

Los dulces están a cargo de Valentina Troncoso y uno de los hits es Banoffe, que es una base de chocolate con un centro de manjar y plátano coronado con un buen merengue, que es goloso, de dulzor marcado, pero en su justa medida.
Por su estilo, El Pasaje se ha convertido en un café de especialidad que es un refugio para los fanáticos de la música y libros, quienes disfrutan de todo esto en algunos de los dos pisos de la casona, en la terraza al aire libre o en las reposeras instaladas en la calle, sobre el pasto. De igual forma, lo hacen quienes van a trabajar, lo visitan constantemente o lo usan de punto de encuentro. Personas de todas las edades y, a veces, diversas nacionalidades. Es decir, algo semejante a esa otra patria que Abbas tanto anhelaba.
El Pasaje
9 Norte 907, Viña del Mar
@elpasajecafe.vina
