
En medio de un club deportivo, se encuentra uno de los lugares más interesantes de Peñalolén, gracias a una carta simple, bien ejecutada y una selección de vinos con más de una sorpresa.
Santiago es un lugar de guetos gastronómicos, de barrios que mayormente cambian gracias a la apertura o cierre de locales, pero que pocas veces ven sumarse a nuevos espacios. Bellavista, Barrio Italia, Plaza Ñuñoa o algunos centros comerciales son algunos de los territorios que se han consolidado en la capital y aun así, hay comunas que pareciera que están fuera de cualquier tipo de circuito.
Una de ellas es Peñalolén, que pese al boom inmobiliario que ha sufrido durante las últimas décadas, gastronómicamente pareciera relegado a grandes cadenas de comida rápida y uno que otro emprendimiento gastronómico. Pero de a poco se van viendo algunas luces, y una de ellas es La Pérgola, un lugar que está completamente escondido, dentro del centro deportivo LAF, pero que tiene acceso liberado a todo público y que tiene los argumentos suficientes para convertirse en el refugio de los vecinos del sector.
Tras su carta está la mano asesora del chef Giancarlo Mazzarelli, quien durante años revolucionó los fuegos nacionales desde la cocina de Puerto Fuy y que ahora lidera la nueva etapa del restaurante Oporto Salvaje.

Acá este talentoso cocinero ha elaborado una selección de platos simples, pero tremendamente efectivos, como es el caso del Tártaro de Atún y Palta, mix servido sobre una cama de hojas de betarraga, aderezado además con semillas de sésamo, una nota de soya y con palta fileteada para acompaña. Una receta que funciona perfecta en este contexto.
Este espacio es pionero en el barrio. Por ello, no solo funciona como restaurante, sino también como bar o lugar de celebraciones. En su carta destacan tablas y sándwiches; de estos últimos probamos el de Brisket Ahumado, servido con pimientos asados y queso de cabra rallado: un golpe de sabor que se disfruta mejor con una cerveza helada

La parrilla acá también es protagonista, con una pequeña selección de los grandes éxitos de los restaurantes de carnes. Pedimos la Entraña Angus, trozo que llegó al punto pedido, ya trozada, lo que la hace ideal para compartir y acompañada con un chimichurri de buena acidez que ayuda a sentirla más liviana en boca.
De sus fondos, probamos el Flat Iron braseado servido con ñoquis cuatro quesos: un macizo y goloso golpe de sabor con una carne que se corta con cuchara y se mezcla con la cremosidad de la pasta, la cual, de a poco, va dando paso al intenso sabor de los quesos. Una receta que es el terror de los nutricionistas y una fiesta para los sibaritas

Usualmente este tipo de lugares tiene una carta de vinos básica, pero acá nuevamente sorprende La Pérgola, pues se encuentran joyitas como varias de las etiquetas de la viña Peñalolén, una selección de lo más interesante de Casa Donoso y algunas marcas reconocidas como el Pinot Noir de Amelia. Todos además a precios más que convenientes.
Toda una sorpresa es encontrarse con La Pérgola, un espacio que es muy consciente de su público y le da en el gusto con preparaciones clásicas, bien ejecutadas, pensadas para comensales que buscan más confort que sofisticación.
Un lugar que solo tiene que lograr un poco más de popularidad para tener la oportunidad de convertirse en uno de los puntos interesantes de esta comuna.
La Pérgola
Av. Quilín 8809, Peñalolén.
@lapergolarestobar
