
Su premisa es simple: tomar técnicas y sabores inmortales de la cocina asiática —desde el umami japonés hasta el picante del sudeste asiático— y mezclarlos con una mirada contemporánea y poco ortodoxa.
La escena gastronómica asiática en Santiago ha entrado en una fase de renovación. Ya no se trata solo de replicar recetas ancestrales, sino de usarlas como trampolín para nuevos conceptos. En este panorama emerge Kató Tasty Caos, un espacio que se atreve a desordenar el mapa culinario de Oriente, abrazando distintas influencias sin el peso de las reglas tradicionales.
Este lugar, que abrió sus puertas hace pocas semanas en Isidora Goyenechea, no se define como un restaurante chino, japonés o coreano, pero sí contiene platos de todas esas cocinas – y otras más –, en un ejercicio creativo liderado por el chef Alexander Dioses, un conocido en el arte de la cocina fusión.

En medio del “caos” al cual apela su concepto, salen entrantes como un Tártaro de Filete Angus cortado a cuchillo, con la yema de huevo muy bien integrada, una salsa spicy de rico picor y manzanas encurtidas marcando un acertado contrapunto; o unos inesperados Camarones Ecuatorianos en tempura negra, de buen calibre, suavemente crujientes y servidos con salsa alimonada y mayonesa de leche condensada.

Aires pop y de cocina callejera se sienten en un Nori Taco relleno de tártaro de salmón spicy con un toque de gel de ajo negro, de textura cremosa y sabor explosivo; o en el Katsu Sando de filete Angus con coleslaw, salsa tonkatsu y mayonesa japonesa, tan bueno que cuesta parar de morderlo.
La carta de Kató Tasty Caos avanza sin complejos, con versiones de nigiris, rolls y hosomakis, llegando hasta fondos que perfectamente se pueden compartir. Gran ejemplo es un plato fresco, sabroso y muy aromático que viene con camarones salteados en pimienta de Sichuan y sweet chili, servido con mango y maní sobre hojas verdes, o un curry con abundantes vegetales al estilo thai que se sienten a punto y cuya complejidad de especias honra los sabores más apegados a la tradición de Bangkok.

El concepto se extiende hasta la barra, donde los cócteles se inspiran en botánicos e ingredientes asiáticos, dando vida a creaciones como Satori, una de las más interesantes reversiones del Negroni que se puede encontrar por estos días en Santiago. Lleva gin japonés, Campari, vermú Cocchi, umeshu y un agua de azahar que hace toda la magia. Otro, Órale Wey San, combina tequila, mezcal, sake, cordial de piña asada y tónica, logrando un cóctel con buena estructura, fresco y ahumado a la vez.

Kató Tasty Caos es un lugar que no busca ser el más auténtico, ni tampoco inventar algo realmente nuevo, pero tiene una coherencia en su propuesta que puede transformarlo en un hit para aquellos comensales cansados de lo predecible.
Kató Tasty Caos
Isidora Goyenechea 3275, Las Condes
@katotastycaos
