
Este pequeño y sencillo lugar de Barrio Italia tiene el potencial de convertirse en el refugio no solo de comensales cercanos, sino de quienes lo descubran de paso por esta atractiva zona gastronómica.
La cocina callejera nunca ha logrado establecerse como un pilar significativo dentro de nuestro panorama gastronómico local. A diferencia de nuestros vecinos del continente, donde la comida de calle alcanzó una relevancia culinaria notable, aquí su impacto ha sido marginal. Ya sea por las normativas sanitarias o por una cuestión de arraigo cultural, nuestro repertorio rara vez ha trascendido el dúo icónico de las sopaipillas y los completos de trasnoche.
Pero de a poco han ido apareciendo pequeños espacios que emulan este tipo de cocina, lugares pequeños insertos en patios de comida que emulan al formato food trucks en cuanto a lo simple y directo de sus propuestas y lo cómodo de sus precios.

Uno de ellos es Timoteo, una pequeña pizzería de gran espíritu ubicada en Barrio Italia, dentro de la galería Girardi, un espacio dedicado únicamente a la comida y cuya propuesta es, de lejos, la más interesante.
Para calmar el hambre partimos con un picoteo de aceitunas negras sin carozo, queso mantecoso, unos notables tomates románica y unas hojas de albahaca, todo acompañado de masa de pizza en formato pan, una buena idea algo difícil de comer.
Seguimos con una de las pruebas de rigor en un restaurante de este estilo: la Pizza Margarita. Una receta redonda con abundante salsa y queso, a la que se añadieron unos tomates cherry que, si bien la desvían de lo tradicional, le vinieron muy bien.

Continuamos con la Pizza Carbonara, una golosa mezcla de queso Pecorino con Guanciale, ese sabroso tocino de notas ahumadas que se saca de la papada del cerdo y que acá perdió protagonismo frente a la potencia del queso.
En la cocina del país de la bota la máxima es que menos es más, por eso la gran mayoría de sus platos más reconocidos son relativamente simples en términos culinarios, y es porque no necesitan mucho más para hacer sabroso un plato. Y eso es lo que pasa con los Fetuccini Pomodoro de Timoteo, un plato sencillo, pero bastante difícil de encontrar bien ejecutado. Aquí, la mezcla entre pasta al dente y salsa pomodoro, coronada por unas hojas de albahaca, es todo lo que se necesita para tener un plato reconfortante.
Terminamos con un plato pensado para quienes buscan contundencia: los Ñoquis con tapabarriga. Se trata de una cremosa pasta servida con un suave pesto y acompañada por una porción de carne a la plancha de buen sabor, aunque ligeramente firme.

Para beber y como ocurre lamentablemente con muchos restaurantes, acá la patente de alcohol brilla por su ausencia, así que por el momento sólo hay que conformarse con bebidas tradicionales y agua mineral.
Timoteo es un espacio honesto en su propuesta. Un lugar que solo intenta ser una buena alternativa para el barrio, con precios muy accesibles y recetas que tienen identidad; aunque el potencial de su éxito puede estar dado por la calidad de los ingredientes que utiliza.
Timoteo
Girardi 1365, L5, Providencia.
@timoteo_chile
