
Con una cocina y barra que están al mismo nivel de creatividad y calidad se luce esta propuesta que abrió el 2016 en Rio de Janeiro, Brasil, y que a ocho años de su apertura sigue siendo un imperdible.
Es viernes por la noche y Nosso, el restaurante y bar que se encuentra en Ipanema, Rio de Janeiro, Brasil, está a tope. En su primer piso la barra se encuentra llena de personas que beben un cóctel o comen algún plato, mientras de fondo los jiggers no paran en su danza modelada por los tres bartenders que sacan clásicos, reversiones y cocktails de autor.

Las mesas de alrededor también están todas ocupadas, lo mismo que en el segundo piso y en el tercero, donde se encuentra su terraza. Y es que esa es la tónica de este gastrobar que nació en el 2016 con la idea de ser una propuesta con una barra y una cocina a un mismo nivel. Y lo cierto es que lo logra. Los responsables de esto son Bruno Katz, uno de los socios y chef, y Daniel Estevan, bartender que entró al proyecto hace dos años.
Los fogones y las cocteleras conversan, se mantienen en línea, y evidencian técnica y creatividad. En lo que respecta a la coctelería, una muestra es Highball do Caparaó, bautizado así porque uno de sus ingredientes es el café, el que proviene de la zona de la región de Espírito Santo, famosa por su Denominación de Origen, y que le da el nombre a esta transparente y fresca receta que lleva una soda de café elaborada en el lugar, que aporta algo de efervescencia, vodka Grey Goose, oleo de coco, más una lámina de 70% de cacao que es un gran garnish.

Otro es Melona, el que entrará en julio a la nueva carta, y que está elaborado a base de tequila, soda de melón hecha por ellos y una solución salina, que une todos los ingredientes y que hace que este translúcido y refrescante cocktail te recuerde a un Paloma.
Uno de los clásicos que tiene un apartado especial con varias reversiones es el Negroni, siendo uno de ellos el Na Brasa, esto porque el Campari pasa por una olla con carbón, lo que le da un elegante toque ahumado que funciona muy bien con sus otros elementos, gin Bombay Sapphire y Cinzano 1757 di Torino.

En la cocina, que también tendrá cambios pronto, hay un toque asiático marcado, que está siendo una de las fijaciones de Bruno por estos días, un sello que se encuentra en algunos de sus entrantes, fondos -que incluyen algunas alternativas vegetarianas- y dulces.
Tarashi de Atum es un buen punto de partida, pues consta de unos suaves cubos de atún con una salsa oriental de picor sutil, kewpie (mayonesa japonesa), arroz y alga nori crocante, dando como resultado una receta con personalidad donde se cruza, en equilibrio, lo salado, dulce y picante.

Siguiendo esta línea está su profundo Steak Tartare Oriental que va con shoyu, semillas de sésamo, cebolla, chilli crispy y crocante de papas; y sus Dumplings, que aparecen con una suave masa, que va dorada por un lado. Ahora está en el menú las rellenas de camarón, pero con la renovación de carta se dará paso a la versión de cerdo que va con jengibre y chili japonés, su toque de sésamo y un demi glace, que le da un nuevo punchi de sabor, sin dejar fuera cierto grado de picor y dulzor.
Pero la propuesta comprende de otras preparaciones sin influencia asiática como el Ceviche de la Pesca del Día, un clásico que está desde la apertura, que en este caso es de dorado, con una leche de tigre de ají amarillo, papa dulce, canchas peruanas, aceite de cilantro y, como variante, un sorbet de mango picante, que refresca y añade un toque lúdico gracias al juego de temperaturas y su grado de picor.

En los fondos está el vegetariano Mezze, que es un falafel de la casa con hummus, tahine, berenjena, cuajada, rábanos pickle, que potencia los puntos de acidez, y unas hojas de menta para refrescar.
Los postres no dejan de ser sorprender y un representante es Dama de Branco (Dama de blanco) que cuenta con un mousse de chocolate blanco y yogur griego, que te atrapa con su cremosidad y sabor, que se complementa de forma notable con un jarabe de moras, frutillas frescas y un sorbet de frutilla y angostura, aceite de Capim (fruta de Brasil), limón y pimienta. Un dulce final.
Nosso
R. Maria Quitéria, 91 – Ipanema, Rio de Janeiro.
@nossoipanema
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