
Gastronomía japonesa, coreana, tailandesa, vietnamita y china conversan en una propuesta con toques de autor donde la cocina y la barra están a un mismo nivel. El ambiente ondero es otro ingrediente más del menú.
Fotografías © Silvestre Estudio
KO Asian Kitchen es una cocina que reúne. Tanto por su formato pensado en el compartir como por las diversas influencias asiáticas que componen su menú, ofreciendo un amplio abanico de opciones, con algunas veganas, para que nadie se quede fuera de la mesa.
Gastronomía japonesa, coreana, tailandesa, vietnamita y china son las que dan vida a esta propuesta gastronómica que nació en Lima, Perú —donde actualmente tiene tres sucursales—, que luego se expandió a Colombia para llegar a mediados de agosto a Chile, específicamente al Mall Vivo Los Trapenses, en Lo Barnechea, en Santiago.

Su ambiente ondero y lúdico, muy cargado de verde, ya te pone en sintonía para disfrutar de forma distendida la variedad de sabores que nacen de una cocina sabrosa, a cargo de Max Tarazona, y de una barra muy en sintonía y con recetas bajas en alcohol, manejada por Ignacio Jopia.
Para empezar están los sensuales Ko Shrimp Tempura, es decir, unos camarones crocantes que vienen montados en una especie de torre, que le da más prestancia a estos sabores que te dejan en lo alto por el crunchi elegante que se potencia con una miel de cítricos con cierto picor.

También las Veggie Jiaozi, unas suaves empanadas a la plancha, con un tenue ahumado, rellenas de vegetales al wok al dente, por lo que hay crocancia, que gana otro matiz si se untan en una salsa ponzu que acompaña. A la lista se suma Sesame Salmón, un taco de nori relleno de un buen arroz, emulsión de palta, aceite thai, salsa de soya cítrica, salmón acevichado, sésamo blanco, cilantro y rocoto, que aporta un lado picante a esta tersa receta.
En el apartado de los maki hay siete opciones. Se pueden pedir diez cortes o cinco, formato que permite degustar más alternativas. Una de ellas es Dragon, que mezcla lo marino con lo picante, el que se ecualiza con un leve toque verde y un recatado dulzor, que nace de la combinación de un tartar de atún, camarón crocante, pepino japonés, palta y una mayo spicy. En un espectro más frutal está Crispy Passion que va relleno de camarón, queso crema, salmón y cubierto de masa crocante y miel de maracuyá.

Yakiniku Avocado es una explosión de sabor por un buen filete de res al fuego con salsa spicy BBQ que cubre un roll que en su interior tiene camarón, queso crema, cebolla crocante y crema de palta. En el otro extremo está Veggie Buddha, que tiene muchas capas de sabor y texturas, gracias a una dosis de kimpira (técnica tradicional japonesa que consiste en saltear verduras a fuego lento con salsa de soya, mirin o sake y azúcar) de zanahoria, palta, kale ahumado y ajonjolí (semilla tipo sésamo) tostado, que potencia la nota a humo.
Los fondos también están pensados para compartir. Dentro de las opciones está el infaltable, y muy bien logrado, Pad Thai, con un buen punto cítrico y dosis de maní. También el goloso Ramen Batayaki, una versión seca, pero muy enjundiosa con un filete de res a la parrilla, que llega a punto, con unos fideos ramen artesanales salteados en mantequilla de togarashi (condimento japonés que mezcla diversas especias), cebolla china, pimienta, queso parmesano y grana padano. Una bomba.

Beef Tteokbokki, conocido como los gnocchi coreanos, es otra envolvente receta de personalidad marcada y tintes caseros, que llega en una plancha caliente que contiene una pasta tteok (harina de arroz), kimchi, vegetales, queso cheddar y mozzarella. Otro es Veggie Lemongrass, un reconfortante arroz con vegetales al wok con palta, hierbaluisa, jengibre y ajonjolí tostado, al que se le puede agregar un tofu bien logrado.
En lo dulce está un fresco y frutal Lassie Pudding con un cremoso de mango, cardamomo, perlas de tapioca y frutas; y Vietnamese Hot Chocolate, que es un mousse de chocolate caliente cubierto de un helado de kion (jengibre) con manjar y avellanas tostadas, donde juega lo salado con lo picante; lo frío con lo caliente; y lo terroso con lo especiado.

Desde la barra salen llamativas creaciones con y sin alcohol. Con presentaciones similares pero perfiles muy distintos aparecen Bali Fresh, una delicada preparación con vodka, sake, lima, limón y pepino japonés que potencia su lado verde; y Basil Smash, que pone de protagonista a la albahaca, la que va con un gin london dry, almíbar de lychee y limón.
En el área de los sour hay dos interesantes versiones. La que se apega más a lo tradicional es Lychee Sour, que llega con una linda presentación y una espuma consistente, que es la antesala a un mix de pisco, licor y almíbar de lychee, y limón. El otro es un Coco Matcha Sour, hecho con el mismo destilado, logrando una astringencia moderada, un dulzor incipiente y un leve retrogusto frutal, que evoca ese mundo asiático que KO quiere poner sobre la mesa.
KO ASIAN KITCHEN
Mall Vivo Los Trapenses, Piso 1.
@koasiankitchenstgo
