
El restaurante comandado por los chefs Kim My y Gaetan Eonet no sólo cuenta con una carta sabrosa y diferente, si no que además suma una clientela fiel que llena constantemente su comedor.
Hay barrios gastronómicos que se niegan a morir, espacios que contra viento y marea se han mantenido como referentes durante décadas y que pese a las vicisitudes, han logrado sobreponerse.
Así paso con la Plaza Ñuñoa a fines de los 90, cuando un alcalde ordenó cerrar toda la plaza a las 23 has, o algunos sectores de Providencia, cuando hace una década una edil tuvo una idea similar.

Pero lo del Barrio Lastarria es un caso de estudio. No sólo fue azotado por la violencia del estallido social, si no que post pandemia se enfrentó a los rebrotes de algunos grupos violentos. Hay cicatrices, como el cierre de Squadritto, el Berri y Les Assassins, lugares emblemáticos del sector. Pero también hay grandes espacios que parecía que estaban a punto de morir y que ahora gozan de una salud envidiable.
Este es el caso de Le Bistrot Viet, uno de los espacios más evolucionado en cuanto a la gastronomía de ese sector, además de ser una de los pocos representantes de la cocina vietnamita en nuestro país.
Ubicado en el segundo piso de la galería Lastarria, este es un espacio que ya conquista por su espacio; bien iluminado, con una decoración sobria de aires mediterráneos. Una pequeña joya que recupera el rico pasado arquitectónico de este barrio.

Existe la creencia que la cocina vietnamita es similar a la tailandesa o a la india, cargadas de especias y bastante picante, pero nada dista más de la verdad, pues acá nos encontramos con platos elegantes, de sabores bastante más sutiles y donde se juega al balance de los sabores.
Así se sienten en sus clásicos Nems de Pollo, una de las entradas más tradicionales de esta cocina, arrollados de pasta de pollo fritos, servidos con hoja de lechuga, menta y salsa springroll que al mezclarlos dan como resultado un interesante juego de sabores y texturas, donde la hoja de lechuga da crocancia, la salsa un leve tono agridulce, los nems van por el lado del sabor y la menta aparece a último momento para refrescar.

El siguiente plato tiene más de un antecedente en el recetario nacional, los Chicharrones de Cerdo, crocantes trozos de grasa y carne de chancho frito, tan sabroso y poco sano como suena que ganan más sabor aún. Al añadirle un toque de salsa de pescado, la sal de los vietnamitas. Un plato que es una fiesta en el paladar y un terror en las arterias.

Ya en los fondos pedimos la contundente Sopa Pho, el emblema de la cocina vietnamita donde conviven fetuccini de arroz, cortes de punta paleta, churrascos de postas negra y albóndigas de vacuno, todo servido en un caldo que de a poco va ganando en intensidad.

Seguimos con un palto que debería ser uno de los grandes hits de este restaurante, el Pato al Curry, trutro cocinado con leche de coco y especias, con un excelente aliño, sabroso y con un elegante y balanceado agridulce que falto en la cocción, pues su carne venía muy dura. Una lástima, pues tenía todo para ser la estrella del almuerzo.
Como acompañamiento a este fallido plato pedimos un Arroz Jazmín Salteado con verduras, plato que con su simpleza logró sacar la cara con un intenso sabor.

Su carta de vinos está bien armada, con cepas clásicas y otras más innovadoras, con joyitas a excelente precio, como el Pinot Noir Expresión de Villard, o algunos ensamblajes de la viña Emiliana que merecen la pena probarse.
Su coctelería tiene los clásicos que ya sn obligatorios, más un par de versiones en formato vietnamita, lo que le da una buena nota exótica a su barra.
Sumando y restando, este restaurante sigue siendo uno de los más interesantes a visitar en el barrio Lastarria, con sabores diferentes, que sorprenden y que además enriquecen el panorama gastronómico de este barrio sobreviviente.
Le Bistrot Viet.
Pedro Luis de Valdivia 333, Santiago.
@lebistrotviet
