Experiencias/Vinos

5 años de Chaski

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Hay muy pocas viñas en Chile que se atreven a usar el Petit Verdot como componente principal de sus vinos o mezclas – hay múltiples explicaciones para ello -, pero lo que importa, es que este súper premium de la Viña Pérez Cruz es un gran acierto, no solo por sus últimos premios, sino más bien porque a través del tiempo (2008-2012), este Petit muestra coherencia en un camino que ha sabido recorrer. En una cata vertical realizada en el Restaurant Ambrosía, pudimos apreciar los claros cambios de visión de su enólogo Germán Lyon, quien ha sabido adaptarse de manera certera a los vaivenes de la industria por medio de sutiles cambios en sus componentes primarios, aunque siempre manteniendo sobre el 90% de Petit Verdot en la mezcla final.

Durante la cata y de la mano de la chef del Ambrosía, Carolina Bazán, maridamos los distintos años de Chaski en un menú degustación de 5 tiempos. Comenzamos con una Ensalada de vegetales, mozzarella, betarragas, naranja asada, zanahoria y rabanitos, la cual iba de la mano de Chaski 2011, un vino de mucha fruta roja fresca, menta, de buen cuerpo y fácil de beber. Luego fue el turno de Prietas caseras, puré de manzana y mostaza pickle, junto a Chaski 2009, en el que encontramos bastante fruta negra, humo, carne y mentol, con una boca fresca, redonda y larga.

Para los fondos, Pecho de cerdo ahumado, minestrone de repollo morado y lentejas, en armonía con Chaski 2008, donde el licor de cassis, el caramelo, las cerezas negras y las notas mentoladas marcan diferencia, junto a una boca aún vibrante, de taninos maduros y llenadora; mientras que una Punta paleta con arroz nero, puré de berenjenas y verduras asadas fue el maridaje de nuestro favorito: Chaski 2012, mucho más cargado a la frutosidad que entrega la cepa, obteniendo un vino de bastante fruta roja fresca, cerezas y guindas, acompañadas de mentol y pimienta, con un boca consecuente, de taninos jóvenes y de buena persistencia.

Finalmente el postre: Helado de chocolate blanco y kirsch, borgoña de Chaski 2010 y avellanas, en unión a Chaski 2010, en donde aparecen aromas a combustible, mentol, fruta negra y azul, con una boca amable, compleja y redonda. Es así como a través de esta vertical, vemos el denominador común de Chaski: un vino fresco, donde abundan los frutos rojos, tabaco y especias, con una boca estructurada y mineral, de taninos sedosos, final largo y persistente. En definitiva, un vino de aquellos que no queremos dejar de beber, sobre todo para esas grandes ocasiones.

Un pensamiento en “5 años de Chaski

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