
Inspirado en la Guerra de las Galaxias, este bar con más de un año de vida es una experiencia no solo para los fanáticos de la saga, sino también para quienes buscan coctelería y comida de buen nivel.
Entrar a Nowas Cantina es toda una experiencia. Desde un comienzo te atrapa el ambiente y los detalles que te transportan a ese imaginario creado para quienes han visto la Guerra de las Galaxias.
Paredes con texturas, luces bajas y una barra protagonista en el centro ayudan a generar esta atmósfera que se potencia con un servicio disfrazado y entrenado para hablar con los códigos necesarios para zambullirte en el contexto. Una labor no menor desarrollada por uno de los socios, Pablo Emilio Fuentes, quien trabajó durante dos años para abrir en febrero de 2024.

Los bares temáticos suelen tener mala fama por quedarse más en el concepto que en la calidad de sus productos, sin embargo, Nowas Cantina rompe ese prejuicio. Eso, gracias a su propuesta de coctelería de autor a cargo de José Álvarez -bartender con marcada trayectoria que ha comandado barras como Forá y Red Luxury-, y de cocina, liderada por Christian Cáceres -quien ha estado en Boragó, Central, 99 Restaurante y Sierra-, ambas caracterizándose por equilibrio de sabores, recetas con personalidad y un montaje lúdico ad hoc con la temática.
Los bares temáticos suelen tener mala fama por quedarse más en el concepto que en la calidad de sus productos, sin embargo, Nowas Cantina rompe ese prejuicio.

Un ejemplo es Flor del Desierto, que está inspirado en Tatooine, un lugar árido, por eso, llega envuelto en una estela de humo. Se trata de un cocktail fácil de beber, con perfil de sour, y aromático, donde se percibe el licor de pera y la parte floral del St Germain, que se mezcla con un gin infusionado con Butterfly Pea, flor que cambia de color, licor de ciruela y limón.
Gangster Mule hace un guiño al personaje Jabba el Hutt, pues lleva esferas de tapioca a modo de topping, las que se deben comer con la mano mientras se bebe esta creación elaborada con Bullet Bourbon, syrup de frambuesa hecho con técnica coreana que ellos mismos producen, y ginger beer, otorgando una dosis precisa de jengibre, que no invade, y que conversa bien con las notas del berry.

Dentro de los recomendados está Blue Milk, que tiene al gin como destilado base, aunque también puede ser sin alcohol. También lleva leche condensada, para sumarle cuerpo, limón y un mix de frutas tropicales, como mango, piña y maracuyá, que se deja sentir en nariz y en boca. Otro es Yellow Negron, una especiada versión gracias a que el gin va infusionado en cúrcuma, que se mezcla con Campari clarificado, bitter blanco y un toque de licor de flor de sauco, dando como resultado una boca láctica y envolvente.
En los hits está el nuevo La Sombra de Imperio, que de entrada se roba las miradas por su presentación: un casco envuelto en humo que dentro tiene un vaso con Johnnie Walker, fatwash de Snickers, que entrega estructura y ese irresistible sabor que combina con un toque de jerez, que aporta otra capa de placer.

Pasando a lo que trae su cocina, la fuerza de la creatividad llega a su cúspide con Orbes de Bantha, que es un guiño a la cocina chilena, dado que se trata de un buen Milcao cubierto de un sabroso tártaro de res, alcaparras fritas, mayonesa de ajo negro y katsuobushi (bonito deshidratado), siendo un encuentro entre la tierra y el mar, donde se deja sentir una nota ahumada y altas dosis de sazón.
Festín de la Resistencia es una entretenida puesta en escena, donde una parrilla japonesa luce 500 gramos, ya sea de Entraña o de Flat Iron, por lo que está pensada para compartir. Esta jugosa carne va acompañada de unas mini marraquetas hechas en el lugar, una buena pastelera de choclo, salsa demi glace, y un potente y fresco Chancho en Piedra.

En los fondos está Mon Calamari, un arroz cremoso con calamares y pulpo en su punto, que está cocinado con fumet de pescado, mantequilla de camarones y parmesano, para darle aún más profundidad a este goloso plato de picor picarón. Va coronado con unos brotes y unos imponentes camarones asados.
Luna de Anubis es uno de sus postres y se trata de una reversión de un pie de limón. Con su montaje busca evocar los suelos boscosos de este astro y la luz plateada de Endor y, para eso, tiene una Namelaka (crema de origen japonés) aterciopelada de limón, gel del mismo cítrico, que da frescor y eleva la acidez que se ecualiza con una base de galleta de maicena y el merengue italiano. Una receta de buen sabor y textura, que a su vez demuestra que la fuerza de Nowas Cantina está en toda su ecléctica carta.
Nowas Cantina
Centro Parque, Local 103, Las Condes
@nowascantina
