
Este pequeño lugar del Barrio Italia se niega a caer en lo obvio, con nuevas tapas en base a productos del mar que buscan sorprender al comensal en cada bocado.
En el rubro de la restauración una de las categorías más complejas es la de pescados y mariscos, pues exceptuando al salmón, a los ostiones, los choritos y las ostras, casi todas las proteínas que usan como ingrediente principal son obtenidas de manera artesanal.

Esto hace que el desafío de este tipo de lugares sea doble, no sólo por la dificultad de tener productos frescos, sino por lo complejo que es mantener una carta estable. Esa es una de las razones por la que pese a tener casi 5 mil kilómetros de costa, sea una categoría aún escasa dentro de la capital, lo que hace que algunos barrios gastronómicos no cuenten con este tipo de establecimientos.
Hace cuatro años, el restaurante Marina Mar de Tapas decidió plantar la bandera de la costa nacional en el Barrio Italia, en una casona patrimonial que durante décadas fue ocupada por el chef Guillermo Rodríguez, uno de los próceres de la cocina chilena.

Es acá, en un espacio con pocas mesas, que el cocinero Francisco Hraste se ha dedicado a crear una carta con una mirada personal de los productos de nuestra costa, ahora con una jugada propuesta de tapas que recorren los sabores latinoamericanos.
Partimos con uno de sus estrenos, el Shot de Chochas, marisco casi imposible de encontrar en las cartas locales y que acá llega en un pequeño vasito aderezado con jugo de tomate, merkén y verduras. Un plato que al probarlo dan ganas de estar trasnochado y al que sólo se le puede criticar un exceso de picor que opacó el delicado sabor de la chocha.

Otra de sus novedades, la Empanada Destripada, es una sabrosa masa parecida a un vol au vent que en esta versión llegó rellena de sabrosos camarones nacionales cocinados en una reducción de vino y mariscos, mezclados con una nota de bechamel. Uno de los notables platos que se suman a la carta.
El Pulpo también tiene su espacio con el Pulpo Saltado, una particular versión de este clásico peruano donde los tentáculos vienen salteados con soya, tomate y cebolla morada, con unas verduras al dente y una carne de octópodo sabrosa, pero irregular en su textura; con trozos duros y otros más blandos.

Seguimos con una preparación que es un work in progress pero que tiene el potencial de convertirse en un hit, la Mechada de Jibia, finos hilos de este calamar cocinados en vino tinto y servidos en un mini pan brioche acompañado sólo de pepinillos y mayonesa miso. Pregunte si está en carta, por que vale la pena probarlo.
Otro de los debutantes son los Tacos de Pescado, una versión muy particular con un relleno de pescado preparado bajo la técnica del nanbanzuke (donde se fríe el pescado enharinado y luego se marina en escabeche), servido con salsa acevichada y verduras encurtidas que en esta ocasión llegaron con una acides demasiado pronunciada.

Terminamos el viaje con unas golosas Papas Fritas Caseras con Choritos cubiertos con crema ácida, una versión marina de la chorrillana y donde las capas de sabores se sienten nítidas en el paladar, desde la acidez de la salsa, el intenso gusto marino de los choritos y la adictiva fritura de las papas.
Su carta de vinos es bastante versátil, pero con un estilo claro, vinos de pequeños productores que no se encuentran en casi ningún restaurante de la zona, con cepas blancas que vale la pena probar, como el Todo Va a Estar Bien Riesling de Fuy Wines, la mezcla de Moscatel y Semillón del Itata de Masintin, o el fresco Big Fish Sauvignon Blanc de la viña Tinta Tinto.
Esta es una cocina creativa e inquieta, con recetas que saben poner en realce la sabrosa despensa marina de nuestro país con preparaciones que buscan salir de lo común y con una selección de etiquetas de vinos que está a la altura de la curiosidad de su carta de comidas.
Marina Mar de Tapas
Tegualda 1375, Providencia.
@marinamardetapas
