
Una de las aperturas gastronómicas más innovadoras del 2024 en Buenos Aires, combina audazmente conceptos asiáticos y nórdicos con nobles productos patagónicos.
Cocina Patagandi. Así definen su innovadora propuesta Konstantin Voronin y Ksenia Romantsova, pareja de rusos que tras huir de la guerra y emigrar a Argentina, abrieron en mayo de este año el restaurante Musgo en el barrio de Palermo Soho, en Buenos Aires.

Su concepto nace de la fusión del estilo Japandi – el cual combina elementos japoneses y escandinavos -, con los sabores de la Patagonia, logrando platos que por la técnica con la que se resuelven y la forma de presentarlos, son únicos entre la amplia oferta de cocina de vanguardia en Buenos Aires.
Al cruzar el umbral de Musgo, te encuentras con un espacio de estética minimalista, sobria y elegante, con la cocina a la vista y una cava de vinos integrada en una de sus paredes. Las luces tenues terminan de completar la atmósfera, creando una experiencia envolvente.

“Queremos que dos personas puedan compartir cinco platos y así conocer casi la mitad del menú” declaró Voronin hace poco a la revista TimeOut, algo que adquiere pleno sentido en cuanto se conoce el acotado menú, que te explican con esmero en cuanto te sientas en la mesa.
Hablamos de platos creados para ser el centro de atención y que muchas veces sorprenden por sus resultados. Como unas berenjenas fritas cuya textura parece sacada de otra dimensión, con una fritura tan ligera que se disuelve al paladar. El conjunto llega bañado en una salsa de ostras y soya, sobre una base de salsa atomatada, la cual evoca de alguna manera la riqueza de la clásica salsa romesco.

Continuando con la carta, varios cortes de trucha marinada en sake y piel de naranja se sirven sobre un suave hummus de remolacha con un toque de jengibre, acompañados de un pavé de papas perfumadas con pimienta de Sichuan. En otro plato, pequeños trozos de lomo, apenas sellados, se envuelven en acelga, emulando makis que se disponen sobre una generosa capa de salsa ponzu, acompañados de crujientes hojas de kale en tempura.
En otros platos, los vegetales se tratan con audacia y una técnica impecable. Un claro ejemplo de ello es un repollo horneado, que se sirve sobre una delicada salsa de crema y vino blanco, coronado con nori y katsuobushi. Por otro lado, el morrón se presenta en forma de carpaccio, acompañado de un cremoso de tonnata y alcaparras, que aportan ese contraste salino y ácido tan necesario.

Tras esta experiencia, es fácil concluir que en Musgo la fusión de técnicas modernas con productos patagónicos da lugar a un concepto nuevo y coherente, que se refleja no solo en lo que sale de la cocina, sino que en todo lo que se vive a su alrededor. Notable.
Musgo.
Nicaragua 4758, Buenos Aires.
@musgo.ba
