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Y dios creó la Thermomix

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GPS en tu auto, celular en tus manos, smart TV en tu living, Thermomix en tu cocina. La siguiente es la crónica de Francisca Rivera y su primera experiencia con la Thermomix.

Íbamos con Jorge un poco atrasados a la cita de Thermomix, ese robotito de cocina que se dice hace de todo. Entre el tráfico de Vitacura y las vueltas locas para evitarlos, llegamos finalmente con escasos minutos de desfase al edificio de Luis Pasteur 6600, ese de ladrillos rojos con una chocolatería a sus pies y una tienda de cosas bonitas. De puro despistados, no encontrábamos el acceso a las escaleras – digamos que fue el estrés de la hora – hasta que al fin, dimos con la entrada al tercer piso donde se encuentra el centro de capacitación de Thermomix para sus usuarios. Se nos calmaron las ansias al ser recibidos tan cálidamente como en la casa de entrañables amistades, con olor a cocina en marcha, una cerveza helada y bebida con hielos. Unas 5 parejas ya estaban revoloteando entre los mesones que exhibían las imperiales Thermomix rodeadas de los ingredientes que nos dispondríamos a usar. Al frente de la sala, un mesón demostrativo a cargo de dos chefs. El ambiente era relajado, como el de un happy hour con amigos después de la pega, escenario ideal para sacarse el peso de la semana.

Ya repuestos, era el momento de socializar: parejas conversando, todos de quehaceres e intereses distintos pero de una u otra forma cercanos a la cocina. Lo lindo de conocer gente ajena al rubro es volver a mirar la cocina con ojos de niñez. Romper el hielo con el resto de los asistentes fue sencillo…romper el hielo con la Thermomix requería de una mano. Ahí fue cuando Elisa, chef que guiaba la capacitación, llegó a presentarnos el artefacto: una pantalla táctil hacía todo más cercano, las perillitas suaves inspiraban confianza y el formato amigable hizo que nos tomáramos más que el codo de la confianza. La Thermomix te acompaña de la manito a cocinar, te pesa los ingredientes, sin necesidad de andar ensuciando pocillos, te avisa si te pasas o si ya estás cerca del peso. Sonidos amigables avisan cuando ha terminado un proceso, y para hacerla todavía más cercana, incluye un chip que se puede cargar con recetas personales. Y el chip con imán para adherirlo al refrigerador. ¡A los alemanes no se les escapa nada!.

El desafío era preparar una cena de 3 tiempos – con aperitivo incluido – para las 10 parejas que éramos, y todo con la Thermomix. A nosotros nos tocó el postre: barritas de coco y frambuesa, las que estuvieron listas para entrar al horno en escasos 20 minutos, y eso entendiendo que cotorreamos bastante. Luego, arroz para el plato de fondo: todo al vaso de la Thermomix – arroz, agua, sal y aceite- y a programar tiempo, temperatura y velocidad, sin olvidar programar las aspas para que revuelvan y no corten. Estofado a la cerveza era el plato principal; el aperitivo, un chardonnay sour que lo hizo otro grupo. La entrada eran unas tostadas con pasta de setas y huevo pochado. Todo, todo, lo hizo la Thermomix. Todo menos interrumpir la conversación: su sonido de aviso es un suave campanear.

Ahora bien, hay detractores que piensan que se pierde la magia al cocinar así. Pero señores, ¿no habían detractores de comunicarnos por celulares y contactarnos en redes sociales? Esto es el futuro, y es más rico dejarse llevar por la onda de la ola que resistirla. Todo depende de su nuevo enfoque. Si puede quitarle minutos al estar pegado a la cocina para dárselos a una buena conversación con amigos o familia – mientras se alista la cena – es entonces cuando la magia aparece. Varios restaurantes cuentan con este amiguito, pero la marca apuesta en Chile a integrar este aparato en las cocinas de las casas, ¡y como no! si es capaz de reemplazar el 80% de los electrodomésticos (cocina, juguera, minipimer, procesadora, picadora, moledora, hervidor, vaporera, batidora…) y además elimina los riesgos de que algo se pase de punto. Y si no se convence escuchando a otros hablar de ella, búsquese un amigo por ahí que la tenga – sólo se puede ir invitado por usuarios – y pídale que lo invite a los talleres. Se pasa bien, se conoce gente y se come rico, lo único que se pierde es el miedo a la tecnología.

Los talleres de Thermomix se imparten gratuitamente en Santiago todas las semanas.
Para más información contactar a María de los Ángeles Romero al celular 66082160 o al correo kankethermomix@gmail.com
Precio de referencia $ 1.090.000

Un pensamiento en “Y dios creó la Thermomix

  1. Yo le hice el quite a la Thermomix varios años. Ahora ya compre la segunda!!!! Asi no tengo que transportarla cada vez qye voy a mi casa de vacaciones

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