
Desde fines del año pasado, Santiago experimenta una auténtica ola de aperturas gastronómicas que no para de crecer. Este semestre se ha caracterizado por el debut de restaurantes con estilos distintos y tendencias que se instalan con fuerza, como los listening bars. El ADN de cada propuesta es diverso, pero el denominador común es claro: cartas acotadas, una cocina cercana y volcada al sabor, experiencias potentes y precios que buscan ser accesibles.
Gino Lautaro

La pizzería Toni Lautaro decidió expandir su universo gastronómico con un restaurante dedicado a las pastas en Factoría Italia. Así nació Gino Lautaro, que también tiene al chef Matías Arteaga a la cabeza de la cocina y a la familia Reynes, con León como representante, a cargo de la propuesta. Acá el foco está en salsas profundas y masas frescas, muchas de ellas al bronzo, para lograr platos de inspiración ítalo-argentino, con gran enjundia, potenciados con producto chileno. Todo esto se complementa con antipasti para compartir, postres, una buena barra tradicional y de autor diseñada por el bartender Rodrigo Otaiza, y una muy cuidada selección de vinos a cargo del sommelier Ricardo Grellet. Av. Italia 846, Providencia.
Casa Asa

Con Casa Asa, el chef Roberto Luque amplió el camino iniciado con su primer restaurante, Verde. Así es como dejó lo estrictamente vegetal para abrirle espacio al mundo cárnico, pero sin abandonar su sello de sabores intensos y cocina reconfortante donde las verduras tienen su espacio. En el MUT propone una mesa democrática, a buenos precios, para compartir, cucharear y untar el pan, con preparaciones inspiradas en el recetario chileno, peruano y árabe-marroquí. El fuego es el hilo conductor no solo de la cocina, sino también de su barra, desde donde salen interesantes mocktails y cocktails, con una línea de autor desarrollada por la bartender Carla Jara. Av. Apoquindo 2730 (MUT), Piso 3, Las Condes.
AMA

Después de funcionar durante años en paralelo con Patagonia Sushi, el cocinero y pescador José Matamala le dio casa propia a AMA, siendo, actualmente, el único proyecto del que es parte. Esta propuesta nikkei, instalada en Francisco de Bilbao, combina técnica japonesa, insumos chilenos y un profundo respeto por el mar. Se distingue por trabajar pescados poco habituales y madurarlos en frío, proceso con el que ganan profundidad y complejidad. La carta convive con un Omakase Kaiseki marcado por la estacionalidad, donde el producto disponible guía la experiencia y creatividad del chef, marcada por las brasas, fermentos e insumo fresco. Av. Francisco Bilbao 944, Providencia.
Raval

Inspirado en el multicultural barrio de Barcelona, este restobar de Alonso de Córdova tomó el tapeo español como su idea fuerza. Lo que no es casual considerando que este proyecto familiar, de seis hermanos, tiene a la cabeza al que es cocinero, Pablo Pérez, quien trabajó en Les Pyrénées, en una localidad francesa cerca de San Sebastián, con una estrella Michelin. Más al saber que la cocina está ejecutada por Kio Rodríguez, quien también vivió en España, tiempo en el que estuvo en los reconocidos Estimar, en Madrid, y en Aponiente, en Cadiz. Acá la enjundia es española y el producto chileno, logrando sabores sin mayores pretensiones que se lucen en una acotada carta, tanto de cocina como de barra, que también revela preparaciones de autor con personalidad y buena ejecución. Alonso de Córdova 3884, Vitacura.
Catch

Esta pescadería y barra marina llegó al MUT para darle una nueva lectura a los productos del mar desde una mirada más purista, todo con el fin de democratizar y acercar los productos del océano. Esa fue la inspiración de su creador, Francisco Celis, quien además de chef es surfista y pescador. Su carta pone el foco en pescados y mariscos de calidad, los que se pueden comer ahí mismo —en su pequeña barra o en algunas de sus pocas mesas— o en casa, ya que se pueden pedir para llevar. También hay platos listos, como ceviches, macha a la parmesana, chupes y empanadas. En definitiva, todo lo que permita emular una caleta chilena donde el mar se exprese sin maquillajes. Roger de Flor, local 113, Las Condes.
Mesura

A mediados de marzo, en los confines de Barrio Italia, sorprendió la apertura de esta cocina que apuesta por una carta breve, cambiante y con sabores definidos. Detrás está Fabián Mejías, constructor civil que decidió cambiar de rumbo para dedicarse al rubro gastronómico, y el chef Cristóbal Montero, ex integrante de los equipos del reconocido chef español Sergio Barroso. Aquí todo apunta a preparaciones reconfortantes y con mucha personalidad. Por el momento, y hasta que salga la patente de alcohol, la experiencia se completa con kombuchas de Mirai, ginger beer de El Mismo y café de especialidad de Campo. Además, el lugar funciona como un espacio colaborativo, con cocineros invitados y exposiciones de arte itinerantes, reforzando ese espíritu de comunidad que le da identidad. Av. Gral. Bustamante 655, Ñuñoa.
The Loft

Ubicado en el quinto piso del MUT, The Loft llegó para convertirse en un destino. Creado por el empresario Raúl Yáñez, un hombre con vasta experiencia en la creación de conceptos gastronómicos, este bar nace bajo una estética sofisticada de inspiración neoyorquina que invita a la pausa en medio de la ciudad.Su sello está en reivindicar los grandes clásicos de la coctelería y, para ello, ha desarrollado una nutrida carta, que se fortalece con sus más de 350 etiquetas de vinos que recorren Chile y distintos países. A tal punto llegó la curatoría, que con menos de un año de apertura ya ha sido distinguido con el Award of Excellence en los Restaurant Awards 2026 de Wine Spectator, la influyente publicación especializada en vino. Esto, sumado a una vista privilegiada, una comida ad hoc y una atmósfera cosmopolita elevan aún más la experiencia. Av. Apoquindo 2730, Piso 5 (MUT).
Neko San

El chef Nicolás Tapia sigue fiel en su inquietud por los sabores asiáticos. Primero fue Yum Cha, su reconocido restaurante de alta cocina, y ahora el nuevo Neko San, cafetería y tetería con el que desarrolla un formato mucho más cotidiano y distendido en la corta calle Triana, en Providencia. En este acotado espacio, con una terraza exterior y una pequeña barra interior, se puede disfrutar de sus sabores, los que también se pueden pedir para llevar. Para beber hay más de 25 tipos de té de origen, mientras que su carta de comida se basa, muy fiel a su estilo, en preparaciones asiáticas que se cruzan con productos chilenos. Solo hay dos opciones: Sando (una especie de sánguches de miga) y Onigiri (tradicional preparación japonesa a base de arroz en forma de bola o triángulo con algún pescado o encurtido). Una clara muestra de cuando menos es más. Triana 857, Providencia.
Meli Meló

La familia detrás del recordado Zanzibar aterrizó en el MUT con un concepto de cocina urbana de mercado, disponible todo el día, y una barra de autor que dialoga con ella. Liderado por Susana Schnell y sus hijos —Maxime, Roxanne y Alex— este proyecto apuesta por recetas honestas, sin pretensiones ni etiquetas de origen, pero sí con un espíritu multicultural, ejecutadas por el chef francés, Laurent Pasqualetto. La carta de vinos cuenta con varias etiquetas, tanto comerciales como boutique, las que están disponibles por botella y copa. Desde la barra, comandada por Jhonssen Pérez, salen clásicos y reversiones con personalidad, que viene a cerrar el concepto de este espacio que realiza múltiples actividades, las que son informadas por sus redes sociales. Av. Apoquindo 2730 (MUT), Piso 3, Las Condes.
Amatista

Escondido en una tranquila calle de Vitacura, Amatista recupera el espíritu del bar de barrio desde una mirada contemporánea. Detrás del proyecto están José Boisset y Mauricio Fernández, los creadores de Dipsy’s Backyard y Kali & Dipsy’s, quienes apostaron por un espacio íntimo donde convive la coctelería de autor, una cocina sabrosa, una interesante selección de vinos chilenos y una cuidada curatoría musical en vinilo que cambia constantemente. La barra, comandada por Diego Sepúlveda, se mueve entre sabores reconocibles, con cocktails fáciles de beber y de gran personalidad. La propuesta gastronómica del chef peruano Pepe Valderrama cruza distintas cocinas del mundo a través de platos para compartir, con sabores marcados y cierta impronta ahumada. Los Abedules 3031, Vitacura.
Ri.Co Hi Fi

Ri.co Hifi llegó para sumarse con fuerza a la tendencia de los listening bars, donde la música en vinilo y la alta fidelidad son el eje de la experiencia. Este pequeño espacio se alza como un auténtico templo para melómanos, donde la curatoría musical dicta el ritmo de una barra minimalista. Aquí conviven una cartelera dinámica, coctelería clásica, opciones de vermú y una cuidada selección de vinos por copa.La propuesta se complementa con una acotada carta de comida pensada para picotear y compartir, desarrollada por el chef Maximiliano «Maqui» Muñoz (creador de Huggo Comedor y del extinto Guappo Bistró). Fiel a su estilo, se trata de cocina chilena con logradas interpretaciones en clave contemporánea. En definitiva, un rincón que mixea la música con la gastronomía. Doctor Luis Middleton 1710, Providencia.
