Vinos que hay que beber

El nuevo protagonismo de los vinos blancos

Mientras el consumo mundial de vino sigue mostrando signos de desaceleración, una categoría parece ir en dirección contraria: los vinos blancos. En restaurantes, bares de vino y tiendas especializadas, tanto en Chile como en los principales mercados internacionales, los blancos viven un momento de renovado protagonismo. Sauvignon Blanc y Chardonnay lideran la tendencia, pero también aparecen cepas menos tradicionales, como el Riesling, Chenin Blanc o Semillón, que captan la atención de consumidores más curiosos y abiertos a nuevas experiencias.

Fotografías © Juan Jaeger

A fines del 2023 la industria del vino comenzó a resentir un estancamiento en las ventas que se fue agudizando a medida que transcurrían los primeros meses del 2024. Mucho se hablaba de un sobre stock producto del fin de la pandemia (retail, restaurantes y grandes bodegas con mucho vino sin poder vender), pero medios de comunicación, analistas de mercado y los mismo productores sentenciaron un factor que hace rato no escuchábamos: la caída sostenida a nivel mundial en el consumo de alcohol que con mucha dureza le está pegando al vino.

Entre 2024 y 2025 se dejaron de abrir más de 826 millones de botellas de vino en todo el mundo, el consumo más bajo desde 1957. Especialistas en diversas materias, tanto económicas, como de mercado y marketing, no ven una salida en el corto plazo a esta gran crisis. Concha y Toro, la mayor viña chilena y entre las 10 más grandes del mundo, es un espejo de lo que sucede a nivel global, con una contracción estrepitosa del 36% en sus utilidades, al comparar el primer trimestre del 2025 y el periodo enero-marzo de este 2026.

Viviana Navarrete, enóloga de Viña Leyda

En las conversaciones de pasillo solo se escuchan lamentos sobre el bajo nivel en las ventas. Así y todo, las crisis siempre abren una ventana para nuevas oportunidades, cambios, ajustes, ese lado b que nos vuelve a entusiasmar, un marcador para festejar, aunque no a estadio lleno. Hablamos de los vinos blancos y su arremetida en el consumo, un crecimiento sostenido que se viene manifestando en los últimos cinco años.

“El consumidor busca hoy vinos más frescos y versátiles”, asegura Viviana Navarrete, enóloga de Viña Leyda. “En Chile, más que un cambio radical en volumen, lo que hemos observado es una evolución muy clara en la forma en que se consumen los vinos blancos. Hoy existe una búsqueda mucho más marcada por vinos frescos, llamativos y fáciles de incorporar a distintos momentos de consumo, desde aperitivos hasta gastronomía más liviana y reuniones informales”.

Alberto Guolo, Jefe de enología Viña Casas del Bosque

No hay una cifra oficial, un comunicado, que confirme el número en alza. Es el consumidor que ha ido modificando sus gustos y que tanto enólogos como encargados comerciales han visto cambios en pedidos y solicitudes al momento de reponer nuevos stock. Para Alberto Guolo, Jefe de Enología en Viña Casas del Bosque, es evidente esta transformación y que, por cierto, ha operado como un pequeño salvavidas en tiempos de crisis. Guolo nos dice que sin entrar al dato más fino, las ventas de Casas del Bosque se dividen un 65% en vinos blancos y 35% para vinos tintos.

Viña Leyda es uno de los mejores productores de vinos blancos costeros del país. Todas sus líneas logran un gran nivel, manteniendo consistencia a lo largo de los años. En Chile, los vinos blancos tienen una participación claramente mayoritaria dentro de las ventas de Leyda. Considerando el mix actual de la marca, cerca del 70% corresponde a variedades blancas, impulsadas principalmente por Sauvignon Blanc y Chardonnay. En particular, el Sauvignon Blanc es hoy la cepa más vendida de Leyda en el mercado chileno, concentrando casi la mitad del volumen total de ventas.

El despegue de las cepas blancas menos tradicionales

Entre las variedades menos tradicionales que empiezan a marcar alguna tendencia en Chile aparecen el Riesling, Semillón, Pinot Gris y Chenin Blanc, en menor medida. Son vinos asociados a frescura, mineralidad y perfiles menos evidentes que el consumidor contemporáneo valora precisamente por su singularidad.

El redescubrimiento del Semillón, una de las variedades blancas históricas (en la primera mitad del siglo XX era la cepa blanca más plantada en Chile) es uno de los casos más emblemáticos. Durante años estuvo relegado a vinos simples o mezclas. Hoy productores del secano interior están recuperando viejas parras para elaborar vinos complejos, profundos y de enorme personalidad. Algo similar ocurre con el Moscatel de Alejandría, especialmente en proyectos asociados al vino natural y a pequeñas producciones artesanales.

Viña Leyda,

Lo más entretenido de todo es la diversidad de estilos que pueden mostrar estos vinos blancos: frescos, minerales, cítricos, grasos, florales y frutales. Muchos de ellos responden a demandas de nicho, amantes del vino y coleccionistas, pero el auge tiene varias explicaciones. La primera es climática. En un contexto de temperaturas más altas, el consumidor privilegia vinos refrescantes, de menor sensación alcohólica y que puedan beberse en terrazas, playas o reuniones informales. El blanco responde naturalmente a ese escenario. La segunda razón es generacional. Las nuevas generaciones consumen vino de una manera distinta a la de sus padres. Ya no existe la idea de guardar botellas durante años ni la obligación de asociar vino únicamente a ocasiones formales. El consumo es más espontáneo, transversal y exploratorio.

La paradoja es más que evidente: mientras el vino en general enfrenta un escenario global más complejo, el vino blanco parece haber encontrado una nueva vitalidad. Más fresco, más flexible y más conectado con nuestras maneras actuales de comer y socializar. Hoy el blanco dejó de ser un actor secundario.

RECOMENDADOS

SIERRAS DE BELLAVISTA – RIESLING

Este es un blanco de montaña, de la zona cordillerana de Colchagua. El lugar es increíble, con mucha luminosidad y eso se expresa en el vino: energía y tensión. La variedad está muy bien reflejada, con aromas a frutas, flores y esa nota clásica como de alquitrán. Está bien para acompañar unos cortes de pescado fresco.

CARMEN DELANZ – CHARDONNAY

La enóloga de viña Carmen, Ana María Cumsille, nos dice que aunque este nuevo Chardonnay no es una respuesta a la mayor demanda del mercado, faltaba un blanco en la gama alta. El vino tiene ese toque salino que en parte entrega su origen: Limarí. Delanz Chardonnay es una buena forma de entender el norte verde.

RETA – MAL – SEMILLÓN

El redescubrimiento del Semillón ha puesto en valor el antiguo viñedo de la variedad en el Valle del Itata. Racimos pequeños que entregan mucha concentración y sabor. Aquí hay texturas grasas que se combinan con algunas frutas más cítricas. Ideal para pescados a la plancha o unas machas a la parmesana.

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